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La elección de la reelección

quimera

Se suele decir que antes de votar hay que pensar cuál es, a nuestro juicio, la mejor opción, la que mejor representa nuestros intereses y lo que queremos para el país. Particularmente, en este proceso, se repite una y otra vez que la elección es histórica, diferente a las anteriores. Y sí. Es así no sólo por la presencia de candidatos y candidatas independientes, sin partido, sino también porque será la primera vez desde 1924 en que habrá reelección. Las reglas son, más o menos, claras:

Las razones para estas reglas están contenidas en la reforma política del 2014, aprobada por el Congreso de la Unión en febrero de 2014. La razón para permitir la reelección es sencilla y doble: se hablaba, primeramente, de la necesidad de profesionalizar tanto el Congreso como las entidades locales, en las que era común que los que llegaban tuviesen un periodo de adaptación de un año, para luego ejecutar sus proyectos y finalmente irse. En segundo lugar, no se dejó de señalar que la reelección puede, también, romper los lazos partidarios del o la representante con respecto a su partido y hacerlo más dependiente de los ciudadanos, puesto que también era común que a las autoridades sólo se les veía en las comunidades época de campaña. Muchos especialistas electorales comentaban que, con ello, el sistema político mexicano podría parecerse al sistema norteamericano, done es común que además de consultar a su partido, una autoridad pregunte a sus representados sobre tal o cual política.

Pero, dado que no hay antecedentes, la reelección presenta -tal cual lo ha dicho el académico nuevoleonés Samuel Ramírez- una serie de dilemas jurídicos para el sistema político que pueden atentar contra los principios de legalidad, legitimidad y equidad del proceso electoral.

  1. No queda claro si la reelección consecutiva es un derecho de las personas o es un derecho de los partidos políticos. ¿Quién decide quién se reelige? ¿Bajo qué mecanismos los partidos valorarán esta opción?
  2. Tampoco está claro, aunque cabría suponer que si pueden, si las personas electas en 2015 vía una candidatura independiente pueden ser reelectas y, en su caso, si deben volver a recabar firmas de apoyo ciudadano.
  3. ¿Cómo afecta la reelección a la paridad de género? ¿Es una excepción para cumplir o no en las postulaciones?
  4. ¿Qué reglas específicas deberá seguir una persona a reelegirse para no afectar la equidad en la competencia? Es decir, imaginemos un alcalde que opta a la reelección, ¿debe abandonar su puesto seis meses antes, tal cual lo marca la Ley? ¿Puede, en el caso de que no deba hacerlo, utilizar la infraestructura a su cargo? ¿Cómo y bajo qué mecanismos podríamos evitarlo?

Estos puntos añaden complejidad al proceso. Y será labor del Tribunal resolverlos cuánto antes y dejar claras las reglas. Lo importante, ahora mismo, es darle su importancia a quienes se escogerán para la Cámara de Diputados, para los Congresos locales y las alcaldías. Pueden estar allí mucho tiempo. Reflexionar, entonces, nunca estará de más.

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