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Disolver al PRD

Sin punto y coma
El partido que fundara Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ha perdido la esencia de su formación, y más que una expresión ideológica para el enriquecimiento de la 
democracia mexicana se convirtió en un simple instrumento de acceso a la representación popular y al poder, con la única finalidad del amasamiento de enormes fortunas producto de los negocios realizados en los esquemas gubernamentales, principalmente en La Ciudad de México, Michoacán, Morelos, Tabasco, Guerrero, Zacatecas, Tlaxcala, Baja California Sur y Chiapas.
 
Hoy podemos afirmar que esa fuerza política está condenada a la extinción después del desmantelamiento que de ella realizó Andrés Manuel López Obrador cuando decidió conformar al Movimiento de Regeneración Nacional, por lo que después de los resultados obtenidos en la elección presidencial lo previsible es que deje de ser opción para los mexicanos y comience a empequeñecer aún más. Para decirlo de otra forma, los resultados de la elección presidencial fueron para el perredismo la historia de una muerte anunciada.
 
Quizá eso haya sido lo que motivó a Fernando Belaunzarán, Guadalupe Acosta Naranjo y Martha Dalia Gastelum, de Iniciativa Galileos, a lanzar la propuesta de refundar al partido frente a la mayor crisis de su historia, y ante la evidente disminución de su militancia a causa del empoderamiento del Movimiento de Regeneración Nacional. De lo que se trata es, a decir de quienes salieron a dar la cara, que un congreso disuelva al partido, y posteriormente convocar a los demócratas del país a construir algo distinto.
Claro está que lo primordial es mantener el registro y transformarlo en una fuerza política distinta, a la vez que dotarlo de nuevos elementos ideológicos y programáticos para generarle un proyecto viable y sostenible a los siete millones de hombres y mujeres que conforman su militancia, y que durante 30 años lo han defendido y acompañado en cada una de las elecciones federales y locales a lo largo de todo el territorio nacional. Para decirlo más claro, o se transforman o se extinguen.
En lo personal sigo creyendo que lo que ocurrirá en los partidos políticos de la oposición es un cambio profundo a causa del avasallamiento que les impuso Andrés Manuel López Obrador en las pasadas elecciones, y seguramente buscarán sortear la crisis sin sufrir menoscabo de su militancia. Lo cierto es que el nuevo partido hegemónico será el Movimiento de Regeneración Nacional, al menos en las siguientes tres elecciones presidenciales. Es más, si la salud de Andrés Manuel López Obrador se lo permite, podremos ser testigos de una nueva modalidad gubernamental: la reelección.
Para ser sincero, el tabasqueño ha generado un fenómeno de aceptación brutal en el quehacer político mexicano, por lo que ahora las oposiciones tendrán que buscar la forma de transformarse para mantener al menos la capacidad de formar parte de los congresos para intentar regresar por sus fueros, incluido el Partido Revolucionario Institucional. Bien hacen Belaunzarán, Acosta y Gastelum, en iniciar el camino, porque el que pega primero pega dos veces. Al tiempo.
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