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Espionaje cibernético y periodismo de investigación

darvoz

Recientemente en nuestro país, varios abogados, líderes sociales y periodistas presentaron una denuncia ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).

Estas personas señalan que el gobierno mexicano intentó instalar un software de espionaje en sus teléfonos. En el ciberespacio este software malicioso se encuentra camuflado como un archivo o vínculo legítimo que permite a las agencias de inteligencia, grupos terroristas y cárteles criminales monitorear las actividades de los periodistas y de sus fuentes. Los ladrones cibernéticos lo usan para robar o destruir información, pero los gobiernos lo usan para castigar a quienes critican sus malas actuaciones.

Todos podemos ser víctimas de este software, sin embargo, los medios de comunicación son más susceptibles de ser atacados. Los espías digitales interceptan las herramientas que los periodistas usan rutinariamente: mensajes de texto, conversaciones telefónicas y correos electrónicos.

Al respecto, el Comité Internacional para la Protección de Periodistas considera que esta amenaza ha aumentado a un ritmo alarmante. De hecho, afirma que perder el control de los datos es uno de los mayores peligros que enfrentan los periodistas. Más aún, consideran que el gremio periodístico tiene el potencial de ser el eslabón más débil a la hora de proteger información confidencial.

Por lo anterior, y de corroborarse los hechos presentados en esta denuncia, se confirmaría lo que ya muchos sospechan: el alcance de la vigilancia y del poder de las autoridades mexicanas es especialmente preocupante para las personas involucradas en el periodismo de investigación.

Estos intentos de instalar el software Pegasus han tenido un claro propósito: inhibir las tareas del periodismo de investigación. Sin duda estas acciones han logrado su propósito, pues ha quedado claro para las víctimas que el Estado los vigila, los escucha y reúne pruebas para deslegitimar sus labores. Es natural sentirse incomodo ante tales circunstancias.

La pregunta ahora es: ¿Cómo conseguir penetrar en las alcantarillas del poder, si las autoridades hacen todo lo que está en sus manos para evitar que se conozcan sus desviaciones y han tendido un manto de silencio presionando abiertamente a los que conocen su comportamiento irregular?

La respuesta no es sencilla, pero sin duda debemos comenzar con lo más básico: el Poder Legislativo debe aplicar las herramientas que tiene a la mano para aumentar su control sobre el Poder Ejecutivo.

El Congreso de la Unión no puede mostrarse débil en este momento pues la libertad de expresión es una herramienta fundamental para fortalecer nuestra democracia y crear oportunidades para que los individuos participen de las decisiones públicas.

Los legisladores debemos evitar que el espionaje cibernético se transforme en elemento disuasivo del periodismo de investigación; estos hechos son incompatibles con el pleno goce del derecho a la libertad de expresión.

*Senador por Yucatán. Secretario del Comité del Instituto Belisario Domínguez e integrante de las comisiones de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico, Juventud y Deporte, de Turismo, así como de Reforma Agraria.