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Retos de la LXIV Legislatura

  • Escrito por Daniel Avila Ruiz

Dar Voz

El pasado sábado 1 de septiembre iniciaron los trabajos de la Sexagésima cuarta legislatura en la Cámara de Diputados y el Senado de la República. Como

consecuencia de los resultados electorales será un partido político el que cuente con una mayoría cercana a la absoluta, por lo que será importante que el Poder Legislativo mantenga su independencia del Ejecutivo a fin de realizar el contrapeso que permita que todas las voces de las minorías sean escuchadas y así evitar autoritarismos.

Asimismo, los temas rezagados que requieren continuidad es el nombramiento del Fiscal General de la República en sustitución del actual Procurador. Esta figura debe ser ratificada por los nuevos legisladores, a propuesta del presidente electo. No obstante, el reto será que el nuevo titular de la FGR sea imparcial y no obedecer las razones del Ejecutivo, sino trabajar en pro de la ciudadanía, por lo que diferentes organizaciones de la sociedad civil solicitan una reforma al artículo 102 constitucional a fin de que no sea un fiscal a modo y que garantice objetividad y certeza.

Los nuevos diputados y senadores deberán dar soluciones eficientes a los problemas económicos que enfrentará México los próximos años como el alza de la inflación, disminución de expectativa de crecimiento económico y el déficit en pago de pensiones. Esta responsabilidad dependerá en gran medida la recuperación de la confianza de los ciudadanos en el Poder Legislativo.

Debido a la composición de partidos y legisladores declarados independientes la LXIV Legislatura del Senado de la República y de la Cámara de Diputados deberá asumir roles de oposición responsable por parte de las fracciones representadas. Asimismo, todas las fuerzas políticas que debatirán tanto en San Lázaro como en Paseo de la Reforma deben dejar atrás intereses personales y de partido para enfocarse en defender las prioridades nacionales.

Ante la posibilidad de ser reelectos dichos representantes populares deben tener como máxima lo señalado por Benito Juárez de que a la política se va a servir y no para servirse. Será ahora la evaluación ciudadana la que decidirá si el legislador debe continuar o no de ser voceros ante el pleno. También será de fundamental responsabilidad la evaluación de sus actividades y garantizar el principio de máxima transparencia y acceso a la información, porque los mexicanos hemos luchado por un Congreso de Datos Abiertos, lo cual debe mejorar. 

México no está para reinventarse cada seis años, por lo que los flamantes Diputados y Senadores deben valorar las políticas públicas que han dado resultados, y cambiar las que son susceptibles de mejora. Decidir mediante caprichos las innovaciones que las acciones de gobierno requieren llevará a la parálisis o disfunción de actividades sociales. 

Los legisladores que han iniciado funciones deben esmerarse en que el bien común sea la vía en que desarrollen sus actividades. Los ciudadanos estaremos pendientes de sus trabajos, deseando que los resultados sean óptimos para el desarrollo social.

Si bien la austeridad planteada por el equipo de transición del Presidente electo considera el recorte presupuestal a dependencias de gobierno, es labor de los representantes defender los derechos de los trabajadores y ofrecer alternativas de empleo a las personas que pronto perderán sus trabajos. El no tomar en cuenta estos problemas generará mayor pobreza y desigualdad en la población, por lo que será necesario que los nuevos diputados y senadores dignifiquen la responsabilidad del voto ciudadano en las urnas y no se conviertan en títeres del Ejecutivo.    

*Senador por Yucatán. Presidente de la Comisión de Reforma Agraria, Secretario del Comité Directivo del Instituto Belisario Domínguez y la Comisión Bicameral del Canal del Congreso e integrante de las comisiones de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico, Turismo, Juventud y Deporte.