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La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, vigente a un siglo de su promulgación

desdeobservatorio

Promulgada el 5 de febrero de 1917 en el Teatro de la República de la ciudad de Querétaro, nuestra Constitución Política celebra el centenario de haber sido creada y de garantizar todas las garantías individuales, derechos y libertades sociales a todos los mexicanos por igual. Nuestra Ley Suprema, en el momento de su promulgación se

convirtió en el instrumento jurídico más liberal, reivindicatorio y equitativo del escenario internacional de principios del siglo XX. En ella destaca su marcado contenido social que al paso de los años se ha venido manteniendo y reforzando como expresión de la evolución jurídica, política, económica, cultural y social de nuestra gran Nación.

Las más de setecientas modificaciones de que ha sido objeto, expresan la voluntad de una ciudadanía ávida de superación, cada día más corresponsable en el fortalecimiento de la democracia, y de mejores políticas públicas encaminadas a hacer realidad la equidad y la justicia social.En la innovación del andamiaje institucional y jurídico promovido por los tres Poderes del Estado mexicano a lo largo de un siglo, la participación de nuestros más preclaros hombres y mujeres de todos los sectores sociales ha sido fundamental para crear y hacer evolucionar las instituciones de nuestro país, de las que nos sentimos profundamente orgullosos y a las que defenderemos con el más profundo ser y sentir de nuestra mexicanidad, sustento inobjetable nuestra identidad nacional.

Las modificaciones a nuestra Carta Magna han fortalecido la capacidad de respuesta de nuestros gobiernos y han permitido abrir rutas claras para elevar la calidad de nuestro desarrollo integral, al tiempo que han coadyuvado al empoderamiento de una ciudadanía corresponsable en el destino de México.En esencia, esta tarea modernizadora ha permitido proyectar un sistema políticamente competitivo, que tiene como base la participación activa no sólo de los actores que comparten la responsabilidad de gobernar, sino de la sociedad civil como factor imprescindible de la gobernabilidad democrática y del cambio.

La idea que subyace en las reformas constitucionales que rigen actualmente el pacto social de nuestra Nación, ha sido generar un proceso de sinergias que permita hacer la inequidad enfrentable, mantener la paz social, fortalecer el estado de derecho y propiciar el progreso individual y colectivo de todos los mexicanos. Los cambios también han dotado al Estado mexicano de los mecanismos jurídico-institucionales que nos permiten ser más competitivos en el plano económico global y anticipar con fortaleza las crisis económicas que en las últimas décadas se han presentado de manera cíclica y que hemos logrado sortear a pesar de condicionantes externas adversas.

Ante los grandes retos que nuestro país enfrenta hoy, de manera significativa en la relación con Estados Unidos, contamos con un marco jurídico sustentado en los grandes valores de los que emana nuestra Ley Fundamental y las leyes que de ella derivan; con instituciones sólidas que nos dan fortaleza; y con una administración dirigida por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien al frente del país ha reiterado permanentemente que nuestra soberanía, el interés nacional y la protección de nuestros connacionales no son negociables. 

A cien años de su promulgación, nuestra Constitución ha logrado mantener presente el gran legado de nuestro pasado pero también establece el rumbo por el que nos debemos conducir en la defensa de la salvaguarda de nuestra soberanía, de los derechos humanos y sociales, y de la gran riqueza patrimonial con la que cuenta nuestra Nación. Unidos todos en una estrategia nacional contamos con todos los elementos para vencer cualquier obstáculo presente o futuro que pudiera alterar nuestro camino hacia el México dinámico, próspero y justo que todos los mexicanos deseamos.

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@FidelHerrera

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