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El Presupuesto viene

editorial

Esta semana que hoy comienza,  estará marcada por la llegada del presupuesto 2017, en el que han sentado sus esperanzas buena parte del Sector Privado y millones de mexicanos, para que no se aumenten impuestos y el gasto sea productivo.

Sin embargo, todos los indicadores que se han dado a conocer previo a sus llegada muestran un escenario poco alentador.

De entrada los gasolinazos han quedado firmes y su enorme carga tributaria, además de que se prevé aumenten los precios de los combustibles a nivel mundial  por lo que “en México ya los tenemos arriba”. Es decir en cualquier escenario el gobierno se ha blindado.

Otro elemento a considerar, son los pronósticos de la caída del Producto Interno Bruto que conforme pasan los meses se han ido ajustando a la baja. Ahora tenemos que a lo más que se crecerá en el PIB es al 2.5 y al límite será de 1.7 por ciento.

El llamado “dinamismo de la economía” no se ve y aunque se anuncie que se busque un “crecimiento del 3.6 para 2017 y 2018”, este se cierra a la baja, ante cada anuncio. 

La Deuda Pública que cada vez se vuelva más difícil de manejar y que se acerca peligrosamente al 50 % del PIB, es un elemento muy importante a considerar.

A todo lo anterior debemos sumar los efectos de las alteraciones de la economía mundial y lo que pase en Estados Unidos en el ajuste de sus tasas de referencia.

Por eso, entre las demandas del Sector Privado está que no haya aumento de impuestos y que el gasto sea eficaz y transparente.

Pero sobre todo que “contribuya a impulsar la actividad económica y a impulsar la redistribución dela riqueza”.

Millones de mexicanos desean que se generen empleos y que la inversión no se quede en la pirámide de la corrupción como ha venido sucediendo.

Para mantener los indicadores de macroeconomía firmes, es necesaria una importante reducción en el gasto público, dicta la ortodoxia de la economía.

Así que el recorte se asoma y el aumento de algunos impuestos, aunque esto no guste. El Presupuesto viene.