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La transformación de la Procuración de justicia en tiempos inestables

  • Escrito por Victor Santiago Serrano

editorial

En los últimos meses se ha escuchado en reiteradas ocasiones la expresión “cuarta transformación” que ha prometido Andrés Manuel
López Obrador para su próximo mandato presidencial que comenzará oficialmente el 1º de diciembre, aún y cuando ya está tomando decisiones gubernamentales.
 
Para aquellos que aún no saben a qué se refiere con la cuarta transformación, no se preocupen nadie lo ha entendido o lo ha sabido explicar, pero lo cierto es que AMLO ha insistido que la cuarta transformación se equiparará al cuarto momento más importante en la historia de México.
 
Para quienes no lo saben, las transformaciones se conocen como los tres momentos que marcaron la historia del México independiente; el primero es el movimiento armado de independencia que se llevó a cabo de 1810 a 1821; el segundo es la guerra entre liberales y conservadores de 1858 a 1861 en la que surgieron  las “Leyes de Reforma”; y el tercero la revolución contra la dictadura de Porfirio Díaz entre 1910 y 1917, y donde se promulgó la Constitución que rige actualmente en México.
 
La situación que ahora vemos en México y que algunos han hablado veladamente, es precisamente un golpe de estado o un movimiento armado en contra de la injusticia, la impunidad, la corrupción y la criminalidad que impera e imperará en nuestro país, por lo que hablar de la cuarta transformación se apetece pensar que próximamente veremos el cuarto movimiento armado en México. Solo el tiempo nos permitirá ver la realidad pero no perdamos de vista el discurso y las acciones, eso nos dejará ver el futuro que nos viene encima.
 
Pero vayamos al tema central de esta nota, la transformación de la Procuraduría General de la República a la Fiscalía General de la República; y mucho más importante preguntarnos si con esta transformación la sociedad podrá acceder a una debida procuración y administración de justicia?, ¿la Fiscalía cumplirá cabalmente con lo que le mandatan la constitución, es decir investigar y perseguir el delito?
 
Primero vale la pena recordarle al lector, que el antecedente de creación de una Fiscalía General de la República comienza a partir de que el 18 de junio de 2008 se publica en el Diario Oficial de la Federación las reformas constitucionales a los artículos 16,17,18, 20, 21, 22, 73, 115 y 123, lo que permitió la transición de un Sistema Penal inquisitivo a un Sistema Procesal Acusatorio y Adversarial, con el propósito de ser más garantista y protector de derechos humanos de las partes.
 
A pesar de la fecha en que se publicó, este sistema acusatorio terminó de implementarse en todo el país hasta el 14 de junio de 2016.
 
 
El 10 de febrero de 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación otras reformas constitucionales, entre ellas al artículo 102, apartado A, en la que se establece que Ministerio Público estará organizado por una Fiscalía General de la República, la cual tendrá autonomía del poder ejecutivo pues su titular será elegido por el Senado de la República y durará en su encargo 9 años. 
 
Aunque eso de la autonomía es cuestionable, ya que la constitución establece que el Senado hará una lista de cuando menos diez personas, la cual será enviada al ejecutivo, es decir a AMLO, y éste elegirá una terna que regresara al senado, y de esa terna el senado elegirá al fiscal. Además, pregúntense ¿cuantos senadores tiene en la bolsa el presidente electo?. 
 
Por ello, al día de hoy no se ha creado mucho menos elegido al Fiscal General de la República, a pesar de ello la mayoría de los Estados de la República ya cuentan con sus Fiscalías Generales autónomas a los Poderes Ejecutivos, menos los estados de Baja California, Baja California Sur, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán Tamaulipas y Tlaxcala que aún tienen Procuradurías. 
 
A pesar de todo ello, el 25 de septiembre de 2018 se presentó la iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se crea la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República a cargo de los senadores Ricardo Monreal Ávila, Olga María Sánchez Cordero y Julio Menchaca Salazar del grupo parlamentario de Morena. 
 
El citado documento se encuentra en estudio en las Comisiones Unidas de Justicia y Estudios Legislativos de la Cámara de Senadores. Pero no interesa donde se está analizando, sino que se está analizando.
 
Por ejemplo, en el artículo 14 se prevé que la Fiscalía General de la República tendrá en su estructura las Fiscalías Especializadas en Materia de Derechos Humanos; Delitos Electorales; Combate a la Corrupción, Asuntos Internos; y una Coordinación de Investigación y Persecución Penal; sin embargo, no se prevé una área especializada para el combate a la Delincuencia Organizada o el Lavado de Dinero, a pesar que esos temas han flagelado a la nación por más de diez años, y han ocasionado más muertes que en la guerra de Vietnam.
 
La transformación no sólo debe ser de nombre o tratarlo de cubrirlo con el manto de la autonomía del poder, sino debemos observar las entrañas que le están creando los legisladores a la Fiscalía General y, pedirle al supremo (a DIOS no AMLO) que cuente con un titular que verdaderamente reconozca las necesidades de la sociedad en materia de justicia y eso sirva para erradicar la impunidad y se persigan e investiguen los delitos con profesionalismo y eficiencia. 
 
Por esa razón, estoy convencido de que debemos estar atentos a los cambios que están próximos por venir, y una vez creada la Fiscalía General de la República cumpla con las expectativas por las que fue creada, y la procuración de justicia sea la que espera la nación y la sociedad mexicana.