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Editorial Termina era de Chávez

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F ueron 14 años los que gobernó el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien logró transformar ese país a través de poner en marcha el establecimiento de la Revolución Bolivariana. Con una república nueva. Se transformó esa nación en una nueva, sin abandonar el capitalismo agresivo, pero atacando el principal problema de ese país: la pobreza y el analfabetismo. En los primeros años de su mandato Chávez logró cambiar los principales problemas ante un agresivo plan social para revertir este asunto. Logró alianzas con todos los países de Sudamérica y con otros pueblos. Con Bolivia, Ecuador, Argentina, Uruguay y Brasil. Se logró consolidar el Mercosur y el Pacto Andino.

Su aportación continental lo representó la creación del ALBA, Alianza Bolivariana de las Américas que ayudó a crear un frente contra las imposiciones de Estados Unidos en el continente. Su muerte deja suspendidos muchos proyectos entendibles y potenciales.

Hugo Chávez dejó de existir en un momento difícil para Venezuela. El vicepresidente había denunciado ‘planes conspirativos nacionales e internacionales’ para desestabilizar al país, y dijo que como a Yasser Arafat, al presidente Hugo Chávez le inocularon una enfermedad. Maduro informó que crearán una comisión de científicos para comprobar si el cáncer del mandatario fue provocado. Chávez nació en Sabaneta, Barinas, en 1954. Fue el segundo de los seis hijos de una pareja de maestros de escuela primaria, donde las carencias eran moneda corriente.

La muerte de Chávez supone la desaparición de uno de los más destacados políticos que ha padecido Iberoamérica en las últimas décadas. Su final fue inoportuno. Final que siempre fue cuestionado por la oposición de su país. También sembró odios a sus posturas.

El estado de salud de Chávez era una incógnita desde la madrugada del pasado 18 de febrero, fecha en la que regresó por sorpresa de Cuba para supuestamente continuar en el Hospital Militar de Caracas el tratamiento contra el cáncer que le fue diagnosticado en junio de 2011. En un primer momento, los representantes del chavismo aseguraron que el ex golpista experimentaba una mejoría, cosa que avaló públicamente Fidel Castro al asegurar que el líder bolivariano estaba en proceso de recuperación.

Sin embargo, el ex embajador de Panamá ante la OEA, D. Guillermo Cochez aseguró el pasado miércoles en una entrevista con la cadena de televisión NTN24 que Chávez había sido desconectado “hace cuatro días” de los aparatos que lo mantenían con vida “por orden de sus hijas ante el abuso que ha sufrido su cuerpo”.

Este miércoles, tan sólo unas horas antes de anunciar su muerte, el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro volvía a negar la realidad y se limitaba a hablar de “una recaída”, por lo que hacía un llamamiento “a todos los partidarios de la revolución bolivariana a estar unidos al comandante Chávez en esta batalla, y a no dejarse llevar por rumores e intentos de desestabilización”.

En esa misma comparecencia, Maduro llegó a afirmar que la enfermedad de Chávez “fue inoculada por los enemigos históricos de la patria”. “No tenemos duda de que llegará el momento indicado de la historia en que se pueda conformar una comisión científica de que el comandante Chávez fue atacado”.

No sabemos si en próximos días los chavistas subirán aún más el listón del esperpento haciendo jurar el cargo de presidente a un Chávez ya cadáver. Lo que es seguro es que, sin ese juramento, Maduro no puede ejercer su cargo, pues supondría incurrir en un delito de usurpación de funciones públicas castigado con pena de cárcel.

La salida a esta situación debería ser la inmediata convocatoria de nuevas elecciones y que los chavistas eligieran un nuevo candidato a la presidencia. Sin embargo, ante los contrastes a favor y en contra, Chávez no será olvidado. Deja su legado y una enseñanza.