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El pésimo sistema educativo mexicano

editorial

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y desarrollo Económicos, OCDE, México tiene uno de los peores sistemas educativos del mundo, el lugar 53 de 65 naciones evaluadas. Nuevamente el sector de la educación se convierte en un problema a solucionar para los gobernantes mexicanos, pues no es la primera vez que sale a la luz a ineficiencia del mismo.

Un problema grave en el país es que se ha dejado crecer la marginación social. Mientras la Ciudad de México, entre otras metrópolis, ha crecido y se ha intentado ir modernizando con el paso de los años, estados como Oaxaca, Guerrero o Chiapas, por citar sólo algunos, no han sido tocado por el desarrollo y las condiciones de vida de la población en varios municipios es de pobreza extrema, por lo que la salida fácil se convierte en abandonar los estudios a temprana edad para ayudar con el gasto familiar.

La situación en las escuelas es muy similar. Mientras en la capital del país se intenta equipar de mejores artefactos a los colegios públicos, aunque esto no se ha logrado del todo y falta mucho por hacer, pues no se alcanza a cubrir las necesidades de la gran cantidad de estudiantes en estas escuelas; en los estados hay salones donde ni siquiera existen bancas, los pizarrones son de segundo o tercer uso y los tramos a recorrer para llegar a los colegios son largos y, en ocasiones, prácticamente inaccesibles.

Aunado a esto, la poca preparación de muchos maestros en México es por demás preocupante. En el país se hizo costumbre que las plazas como profesores se pudieran heredar, sin importar estudios o conocimientos, como dice el famoso dicho “sólo basta con saber un poco más que el alumno”. Además, estos docentes están muchas veces más preocupados por irse a marchar o protestar que por enseñar. Antes eran marchas aisladas, ahora la ya conocida situación con la CNTE.

Se supone que la Reforma Educativa serviría para eso, para que los maestros tuvieran una mejor preparación y pudieran impartir de mejor forma el conocimiento para, a su vez, preparar mejor a los estudiantes y hacer crecer el sistema educativo nacional. Aunque según especialistas, con la tasa de crecimiento actual se tardaría veinte años en poder alcanzar el nivel que recomienda la OCDE.

SI bien tanto el presidente Enrique Peña Nieto como el secretario de educación Emilio Chuayffet defienden esta reforma y creen fervientemente que la misma logrará impulsar hacia adelante el nivel educativo del mexicano, falta mucho por hacer. Se deben, de igual forma, revisar y ampliar los contenidos que se están impartiendo, reforzar materias que se tienen olvidadas y mejorar los planes de estudio.

No es novedad que México tenga un sistema educativo entre los peores del mundo, por muchos años ha sido considerado como tal. Lo importante será ver qué tan eficiente es el gobierno actual para contrarrestar esta situación. No se trata de que los resultados se vean de la noche a la mañana. Se trata de que poco a poco se vayan viendo mejorías, se vaya fortaleciendo la educación y vayan saliendo niños, jóvenes y adultos con una mayor preparación para hacer de este país un lugar mejor.