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¿Es factible la donación de órganos obligatoria en México?

  • Escrito por Pablo Trejo Pérez

quimera

Uno de los grandes rezagos de nuestro sistema de salud en México se ubica en nuestra incipiente cultura en materia de donación de órganos. La Ley General de Salud establece que todos los ciudadanos mexicanos somos donadores tácitos de órganos. Sin embargo, ambiguamente, la ley también reconoce el derecho de un ciudadano a no donar. En la actualidad, para donar en vida, el interesado debe otorgar su consentimiento expreso ante

un notario público y manifestar que recibió información completa sobre el carácter altruista, libre y consciente de ese acto, sin que medie remuneración alguna. Si a esa frágil legislación le sumamos nuestras arraigadas costumbres religiosas que privilegian la inhumación del cuerpo entero y la falta de difusión sobre la importancia de donar como la única posibilidad de mejorar o salvar otras vidas, hacen que seamos una sociedad sumamente rezagada en esos menesteres.

Según cifras de la Secretaría de Salud, en México hay 18 mil 238 personas en espera de un trasplante, principalmente de riñón, corazón, hígado, pulmón y córneas. Desafortunadamente, sólo cerca del 4% recibe alguno de ellos por un proceso de donación altruista.

A diferencia de lo que aquí sucede, el Senado holandés, a propuesta de su fracción de izquierda, aprobó una ley que ha desatado la polémica en toda Europa. A partir del año 2020, todos los ciudadanos de ese país, mayores de 18 años serán automáticamente donantes y sus datos figurarán en un registro nacional. Con ello se prevé reducir la escasez de órganos disponibles para trasplantes.

Frente a los reclamos de la oposición que considera que la ley violenta una de las decisiones más personales como el destino del cuerpo y bajo el eslogan “el cuerpo de los holandeses no es propiedad del Estado, es suyo”, la redacción de la ley permite fijar una postura personal al respecto, es decir que cualquiera puede decidir que “no está de acuerdo” y así quedará registrado en su carnet. La ley establece que se privilegiará la donación voluntaria de aquellos que si estén de acuerdo, aunque ello no significará excluir a quienes no lo están. Se trata simplemente de un filtro inicial, pero no definitivo. Al final, la ley obliga a todos.

Finalmente, todo se reduce a las diferentes ópticas desde las que se plantea la donación. En España, por ejemplo, la ley de trasplantes que data desde 1979, dice que todos los ciudadanos españoles son considerados donantes a no ser que eviten el “consentimiento presunto” que específica que las personas que se nieguen a ser donantes lo deben expresar en vida. Ese mismo modelo español aplica también en países como Bélgica, Portugal, Noruega, Croacia, Austria o República Checa, y las estadísticas demuestran que en esos lugares se logran las mayores tasas de donaciones.

Lo que innegable es el gran atraso de nuestro país en la materia y el nulo interés que el tema despierta en nuestra agenda pública. Ojalá que el caso holandés sirva para motivar el cambio que urgentemente requerimos en la materia.