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Biocombustible con residuos de agave, opción para movilidad en México

  • Escrito por Redacción
cienciaweb

A fin de crear una alternativa energética para el país, científicos de la Universidad Autónoma de Coahuila (Uadec) desarrollaron un biocombustible a partir de residuos de agave, para la generación de etanol carburante.

Luego de los aumentos en los precios de combustible fósil, el etanol carburante se convierte en una opción viable, ecológica, económica y de alto rendimiento para el autotransporte y la movilidad en México.

El investigador Leopoldo Javier Ríos González, detalló que iniciaron el proyecto, con el propósito de desarrollar tecnología de producción de etanol carburante a escala laboratorio, a partir del bagazo de agave tequilana.

“El bagazo es un residuo que se genera en grandes cantidades durante el proceso de elaboración de la bebida alcohólica conocida como tequila. En este proyecto, decidimos aprovecharlo para generar alcohol o etanol de segunda generación”, apuntó.

Añadió que a pesar que se ha desarrollado a partir de diversos tipos de plantas, todas sus variantes son enfocadas hacia la producción de bioetanol carburante.

El especialista resaltó que la aplicación de etanol como combustible tiene una serie de beneficios; es ahorrativo, compatible con los automóviles convencionales, además de que el uso de etanol brinda un mayor octanaje y disminuye la contaminación en el ambiente.

Ríos González adelantó que esperan a corto plazo implementar el etanol en el parque vehicular de la Uadec, incluso, mencionó que uno de los investigadores lo utiliza para su propio automóvil.

“En la actualidad, el proyecto tiene como objetivo llevar este proceso a una escala industrial, es decir, producir una cantidad importante de este biocombustible, con la finalidad de que pueda ser, de forma inicial, empleado por el parque vehicular de la Universidad Autónoma de Coahuila”, subrayó.

Dijo que además de esta implementación en esa casa de estudios, tanto él como su equipo de investigadores buscarán una transferencia hacia el sector agrícola.

“Lo ideal sería la transferencia tecnológica a pequeños o grandes productores para que este biocombustible pueda ser generado, no sólo a partir de agave, sino de cualquier residuo lignocelulósico (sobrantes o subproductos para la obtención de energía)”, puntualizó.