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¿Podemos disfrutar de platillos mexicanos sin aumentar calorías en fiestas patrias?

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Llegaron las fiestas patrias y con ello la irresistible tentación de disfrutar en familia o con amigos el tradicional pozole, tostadas, chiles en nogada o pambazos que, si
no sabemos limitar cantidades y combinar adecuadamente los alimentos, es inevitable el aumento de peso.
La comida forma parte de la riqueza de la cultura mexicana que, por su valor y diversidad, es parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por ello, es importante saber disfrutarlos sin culpa y preocupación por las calorías que tienen.
Tan sólo un plato de pozole contiene, en promedio, 240 calorías, las cuales aumentan al agregar tostadas con crema, refrescos y bebidas alcohólicas. Un pambazo llega a tener hasta 330.
Con medidas simples como medir cantidades, equilibrar el desayuno, comida y cena los días 15 y 16 de septiembre, saber combinar los platillos, y realizar actividades físicas como bailar aprovechando “la fiesta” son sugerencias de la nutrióloga Ana María González.
La especialista certificada por el Colegio Mexicano de Nutriólogos, afirmó en entrevista con Notimex que en las fiestas patrias “no es necesario abstenerse de la rica comida mexicana” para mantener nuestro peso corporal. Los invitados de las fiestas, agregó, son los platillos y hay que incluir muchas frutas y verduras.
Aunque se estima que más del 80 por ciento de mexicanos están más conscientes de que deben cuidar su alimentación, desafortunadamente no todos lo llevan a cabo y caen en excesos.
En ese sentido, recomendó que los días de celebraciones es necesario balancear el desayuno, comida y cena. Muchas veces, relató, no se come mucho durante el día esperando los platillos mexicanos, y se come demasiado incluyendo refrescos y bebidas alcohólicas que contienen varias calorías.
“Se llega a la fiesta con hambre, lo que lleva a que comamos en exceso”, comentó Ana María González al afirmar que en estas fechas no necesariamente se debe consumir pozole, si no comer lo que haya en las fiestas cuidando las porciones y haciendo caso a las señales de hambre y saciedad.
Dijo que en el desayuno se puede incluir frutas y alimentos ligeros como quesadillas con tortilla de maíz y hongos, y en la comida incluir un consomé desgrasado con verduras para no tener mucha hambre y abusar en la cena.
Agregó que con medidas sencillas es posible disminuir las calorías de los platillos, sin que ello signifique sacrificar el gusto al paladar. Todo, destacó, está en la forma de preparar los alimentos.
En ese sentido, dijo que al pozole es recomendable, por ejemplo, desgrasar el caldo, lo que disminuirías entre 50 y 100 calorías al consumirlo si además en lugar de crema se consumen las tostadas solas o con yogurth descremado, y se consume agua de sabor fresca con sustitutos de azúcar.
Destacó que con esta medida se reducen las posibilidades de aumentar de peso, y disfrutar del maíz mexicano, el cual tiene un alto contenido de vitaminas del complejo B. Su consumo inició desde la época prehispánica y se extendió por Europa con el descubrimiento de este continente.
Como cereal es la principal fuente de fibra y almidones, además de aportar proteínas, lípidos y poca agua.
La vitamina B le da beneficios nutricionales al maíz, ya que su deficiencia de ésta en el organismo incide en el estado de la piel y del cabello; también están determinados por su contenido en vitamina A, que funciona como antioxidante en la prevención de enfermedades como el cáncer.
Además, favorece la regeneración de tejidos, previene enfermedades cardiovasculares, retarda procesos degenerativos en general, tiene acción antiarrugas, incrementa el flujo sanguíneo, estimula la acción diurética, entre otros, de acuerdo con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.
Por esas propiedades, la nutrióloga Ana María González insistió en no dejar de consumir el pozole, y únicamente cuidar con qué otros alimentos los consumimos.
Destacó el rubro de bebidas, ya que en estas épocas los refrescos y las bebidas alcohólicas también se consumen en exceso. Comentó que es importante, por ejemplo, consumir agua mineral y preparara, como en cualquier otro día, agua de sabor disminuyendo la cantidad de azúcar al agua, o bien sustituirlo con edulcorantes.
Asimismo, dijo que provechando el ambiente de fiesta, es recomendable bailar como una forma de realizar actividad física.
Informó que las fiestas patrias no son una fecha en la que las consultas con nutriólogos aumenten, aunque reconoció que después de las cenas en ocasión a las fiestas patrias existen sentimientos de culpa por haber consumido “platillos fuertes”
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