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Sería absurdo...

hablando

No podía ser de otra manera, cancelar el proceso electoral en Guerrero, como lo solicitaron los padres de los 43 normalistas desaparecidos sería el mayor absurdo en el que podría incurrir el Instituto Nacional Electoral, en virtud de que se estaría cancelando el derecho constitucional de los Mexicanos a emitir su sufragio para elegir a sus gobernantes o representantes, aunque algunos de ellos no lo merezcan por carecer de buena fama pública.


    Si el INE, hubiera aceptado el capricho de esos guerrerenses que están capitalizando  políticamente la desaparición de los normalistas,  no sería el único problema, porque seguramente se solicitaría también la cancelación del proceso electoral en Michoacán y Oaxaca; después en Veracruz, Chiapas y así sucesivamente hasta cederle la autoridad a los grupos de presión de este país que, como he señalado en este espacio han ido ganando terreno ante la complacencia, incapacidad o complicidad de las autoridades.
    Los padres de los normalistas al exigir la cancelación de las elecciones en Guerrero, dejaron una amenaza velada de que podría recrudecerse la violencia en la entidad e impedir el ejercicio cívico; de ahí la respuesta de los consejeros del INE, en el sentido de que “no hay un solo resquicio en la Ley que permita al INE cancelar las elecciones”, y por en cuanto a impedirlas, “se pueden generar focos de conflicto que podrían afectar a la población en su conjunto”.
    Por cierto el abogado de los padres de los normalistas, Vidulfo Rosales, cobra conciencia de lo grave que podría ser actuar de manera violenta para impedir las elecciones en el estado de Guerrero, pues en efecto es obligación del gobierno federal garantizar que haya elecciones y seguramente, dadas las circunstancias, podría poner bajo el cuidado de la milicia mexicana el desarrollo del proceso electoral.  
    Durante una entrevista con Ciro Gómez Leyva, Vidulfo, dijo que el gobierno federal va a utilizar la fuerza pública para que haya elecciones; que si es preciso que los militares lleven a los funcionarios de casilla, lo harán, y en ese supuesto, precisó: no vamos a llevar a los  padres a un clima de violencia o que esto se desborde y haya más sangre en  Guerrero. También dijo que para los pueblos es una burla que gente claramente vinculada con grupos delincuenciales estén participando en las elecciones, pero no han presentado alguna denuncia concreta.
    Estas reflexiones, los hacen verse distantes de aquellos padres de familia que provocaron a los militares en sus cuarteles, de aquellos que se enfrentan a los cuerpos policiacos una y otra vez, y que incluso tomaron las instalaciones del INE en Guerrero para demostrar que no habrá elecciones en la entidad. Los nuevos rostros de los padres de los  normalistas hacen pensar que sí habrá elecciones y que solo era fanfarronería o los convencieron de que es el camino equivocado o de plano obedecen indicaciones para mantenernos distraídos. Vamos a esperar que dicen los observadores electorales, nacionales y extranjeros.