Menu
RSS

Piernas caras, piernas pobres…

entresemana

¿Sabe usted que hace unos días, un equipo femenil de basquetbol integrado por 13 adolescentes poblanas y una tlaxcalteca ganó el IV Festival Mundial de Minibasquetbol en Buenos Aires, Argentina?

El triunfo de las jovencitas se sumó al de los niños triquis que arrasaron en el mismo festival, pero celebrado en la rama varonil en Córdoba, Argentina.

A estos pequeños, algunos de los cuales jugaron descalzos porque esa es su costumbre, los diputados federales tributaron aplausos de pie. Y punto.

Sin duda tiene razón el diputado federal priista Gerardo Francisco Liceaga Arteaga, secretario de la Comisión del Deporte en la Cámara de Diputados, cuando con el ejemplo de los pequeños triquis reprochó: “Nadie les hace publicidad ni caso”.

Pero, con ese reproche y actos de contrición desde la tribuna, maldita la cosa se hace en materia legislativa para impulsar al deporte amateur, apoyar a estos niños y niñas que a fuerza de voluntad, coraje triunfan en el extranjero, mientras se discuten presupuestos que suelen fondearse en la corrupción.

¿Cuándo se meterá en cintura a las organizaciones deportivas que lucran con el espectáculo y han convertido en un mercado de mercenarios e intereses ilícitos al deporte en México?

A estos niños y jovencitas basquetbolistas les va bien un viaje, no tienen la perversidad del que se sabe dueño de una capacidad deportiva que puede explotar en millones de pesos y no en miserables aportaciones de políticos oportunistas que con ello pretenden quedar bien.

¿Alguien hará algo para detener ese mercado de piernas, a quienes tienen prácticamente en calidad de esclavos a futbolistas profesionales? Bueno, por lo menos la diputada federal priista Claudia Delgadillo González, ha elaborado una iniciativa de reforma y adiciones a diversas disposiciones del Capítulo relacionado con los Deportistas Profesionales de la Ley Federal del Trabajo, para garantizar que los deportistas profesionales cuenten con una relación contractual justa y apegada a Derecho, sin limitantes para contratarse con algún otro equipo, sobre todo en el deporte en el que se desempeñen.

Y es que, por si usted no lo sabe, los dueños de los equipos integrados a la Federación Mexicana de Futbol, aplican una regla no escrita llamada "Pacto de Caballeros", al que aludí la semana pasada, que deriva en perjuicio de los jugadores profesionales, ya que con ese pacto de no cumplirse un jugador no podrá contratarse en otro equipo que requiera sus servicios.

El "pacto" funciona cuando un jugador, que tiene un contrato vencido, no queda en libertad absoluta, como lo señala el Artículo 18, fracción tercera del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA; por lo que el club mexicano interesado en ese elemento libre tiene que pagar al club de origen una prestación que se queda en manos de los dueños del equipo.

La diputada Delgadillo González explica que éste es un candado inmediato para conservar el beneficio económico, aunque ya no exista contrato vigente con el futbolista que alguna vez formó parte de sus filas, la única opción que les quedaría a los jugadores sería buscar contratarse en alguna liga extranjera. Ingeniosa forma de esclavizar a un deportista. El mercado de piernas y el desdén de la autoridad. Y sí, a éstos deportistas explotados en el millonario escaparate profesional ni a los niños y niñas deportistas triunfadores les hacen caso ni publicidad. ¿Hasta cuándo? Digo.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.