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La revancha de Cordero

entresemana

Enjundioso y echado para adelante, dirían sus cuates y simpatizantes, así se vio al senador Ernesto Cordero Arroyo en su mensaje con motivo del primer informe de labores legislativas, aunque en realidad fue una especie de discurso de arranque de campaña en pos de la revancha por la Presidencia. Aunque sea la del PAN.

Lo que no se entiende es por qué albiazules de pedigrí como Luisa María Cocoa Calderón Hinojosa evitan la declaración firme, sin medias tintas, en pro de las aspiraciones de Cordero por presidir al Partido Acción Nacional y echar de la sede a Gustavo Enrique Madero, a quien igual se le da eso de evitar llamar a sus malquerientes albiazules por su nombre; o luego anda ofreciendo disculpas porque no quiso decir lo que dijo.

Sólo hay que recordar cómo se despedazaron honras y famas en la disputa por el control de la bancada en el Senado. La defenestración de Cordero Arroyo y la asunción de Jorge Luis Preciado fue el mejor ejemplo de cómo las tribus panistas buscan el poder. Incluso, apenas la semana pasada, Gustavo Enrique Madero descalificó a integrantes del grupo Panistas por México, organización a la que llamó entelequia y membrete.

Empero, esos distinguidos panistas que forman esa entelequia y membrete, tienen peso político, no son cualquier pelagatos.

Al PAN le ocurre lo mismo que al PRD y al PRI: siempre tenderán a guardar sus muertos bajo la alfombra y negarán cualquier división; aunque todo el mundo sabe que la disputa por el poder es el motivo por el que no llegan a éste o, de plano, lo pierden. Se regatean apoyos, semblantean prospectos, pulsan tendencias.

¿Será por eso que la senadora Luisa María Cocoa Calderón Hinojosa evitó decir abiertamente que apoya a Ernesto Cordero?

--¿Quién sería su gallo, senadora, para la contienda interna?—se le preguntó este domingo a la hermana del ex presidente Felipe Calderón.

--¡Ah!, bueno, vengo a acompañar a Cordero a su informe.

--¿Ya eso se puede leer como que es Cordero?—insistió el reportero.

--¿Usted lee conmigo, verdad?—ironizó la senadora.

--No, pregunto, nada más pregunto—aclaró el reportero.

--La voy a ver más seguido porque lee conmigo usted, ¿eh?—replicó enfadada.

En fin, la senadora evitó definir su apoyo como escabulló respuestas puntuales en el tema de los “Caballeros Templarios” que reconoció el 17 de octubre último en el Senado, pero evitó denunciar el hecho.

Y mire usted, el de las famas públicas que lo acompañan es el tema que pesará en la campaña que Ernesto Cordero Arroyo arrancó este domingo último en la ciudad de México, en busca de la revancha contra el PAN que le negó la candidatura a la Presidencia de la República.

Cordero quiere presidir al Partido Acción Nacional y su campaña la sustentará en su personal visión y la media verdad, esa en la que considera al PAN como salvador de la Patria, o acusar de opaco al gobierno de Enrique Peña Nieto

Y en esa marcha vuelve la vista para descalificar a su principal contrincante, Gustavo Enrique Madero. Veamos. Plantea que el PAN debe volver a estar con la gente, lo que implica que Gustavo separó al partido de ésta; y que hay que regresarla la dignidad al partido, es decir, con Gustavo el PAN se volvió indigno. Además, de su dicho se entiende que Acción Nacional está en la lona.

Cordero quiere ser líder nacional del PAN. Aunque su mensaje de arranque de campaña no es el más aseado, políticamente. Conste.

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