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Sin moches, lana Verde a Chiapas

entresemana

Si al PRI le va bien, al PVEM le va mejor. Ni duda cabe. No por nada el Partido Verde Ecologista de México anda que no cabe de gusto. Desde el ocho de diciembre de 2012 presume al primer gobernador emanado de sus filas: el de Chiapas, Manuel Velasco Coello, joven mandatario de origen nada humilde, aficionado a las candilejas y anotado por sus cuates y

fans en la carrera presidencial con meta en 2018.

Además, junto con el joven Manolo Velasco ganaron espacios en la LXII Legislatura Federal en la Cámara de Diputados, siete chiapanecos. Cuestión de esas veleidades de la política y del voto ciudadano que cobra facturas en las urnas.

Por eso, con toda razón podrán decir los simpatizantes del joven Manolo que ganó en buena lid la gubernatura de Chiapas, luego de la desastrosa administración de Juan Sabines Guerrero, quien llegó como una promesa política incluyente y tolerante pero que resultó peor que su antecesor Pablo Salazar Mendiguchía.

Con esos antecesores, Juan y Pablo de nacencia priista y echados en brazos del perredismo salpicado de panismo que saquearon las arcas estatales y se volvieron verdugos de sus enemigos y críticos, Manolo Velasco ganaba porque ganaba, además, por si usted no lo recuerda, contaba con la bendición superior de quien hacía campaña a la Presidencia de la República abanderado por el PRI, Enrique Peña Nieto.

La conseja popular refiere que la juventud es una enfermedad que se cura con los años, aunque a decir verdad ser joven no es sinónimo de inexperiencia, acaso sí de insaciable afán de comerse el mundo a puños, pero suele madurarse de manera temprana; el problema, sin embargo, es que los jóvenes políticos gustan de treparse al tabique y marearse.

Y hablamos de políticos del color y siglas que usted quiera y mande. En la Cámara de Diputados hay una camada de cachorros y cachorras de esa revolución heredada que se reparte entre el PRI, el PAN y el PRD con réplicas a modo en el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, la dizque izquierda de avanzada que contrasta con los chavos como René Fujiwara, legislador del Partido Nueva Alianza que ha superado cualquier prueba frente a su parentesco con la maestra Elba Esther, y demuestra que sabe.

Y, bueno, de los diputados federales del Partido Verde Ecologista de México, ni qué decir. Coordinados por Arturo Escobar y Vega, próximo a cumplir 44 años el 23 de este mes, 19 de los cuales ha pasado como militante del PVEM, los 28 integrantes de la bancada son en su mayoría jóvenes y disciplinados.

Decíamos, además, siete de los 28 diputados federales dizque ecologistas, son chiapanecos. A saber: Héctor Narcia Álvarez, Mario Francisco Guillén Guillén, Lourdes Adriana López Moreno, María del Rosario de Fátima Pariente Gávito, Carlos Octavio Castellanos Mijares, Martha Edith Vital Vera y Amilcar Augusto Villafuerte Trujillo.

Tal vez por eso, porque hay un bloque de diputados chiapanecos, afines a toda prueba con Manolo Velasco, es que cuando Escobar y Vega les comunicó que harían un préstamo-donación por unos 420 millones de pesos al joven gobernador, para ayudarlo a recuperarse de los gastos que hizo antes, durante y después de su primer informe de labores, no hubo quién pusiera peros.