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Los errores tempranos en las campañas del 2018 serán caros

  • Escrito por Dr. Gustavo Adolfo Pérez Rojas

Decisiones

Ya con el Mundial encima los candidatos se muestran desesperados por llamar la atención de los medios, para intentar recuperarse y ganar la elección. Lo cierto es que todo indica que para Meade y Anaya el cierre pinta más complicado. Pocas veces

habíamos visto una pelea tan cerrada por el segundo lugar. Por lo general estábamos acostumbrados a tratar de distinguir quién iba ser el ganador de la elección.

¿Ya se coció el arroz? Lo cierto es que con el comienzo del Mundial la atención hacia las campañas ha disminuido notablemente, pues el ciudadano realmente ya estaba agobiado con el constante golpeteo entre los candidatos. Probablemente ganará el candidato de Morena; sin embargo, los resultados de las últimas encuestas no van a coincidir con el resultado del 1º de julio.

Será una elección cerrada, porque todos los candidatos cometieron errores y dejaron ir oportunidades para esta recta final. La realidad es que AMLO fue el perdedor en los tres debates, aún así esto no afectó su posición. Esto se debe a que los otros dos candidatos no supieron aprovechar estas oportunidades de comparación: confrontaron pero no pudieron exhibirse como “algo mejor” que la oferta de Morena.

Los errores cruciales, tanto en la candidatura de Meade como de Anaya, fue el factor tiempo. Las reuniones para concretar el Frente Ciudadano y la decisión final del PRI por apoyar a Meade, mermaron su posicionamiento. Si alguno de estos candidatos hubiera sido expuesto con tiempo, como fue el caso de Peña Nieto, probablemente alguno de ellos estaría en empate técnico con AMLO.

La gente puede pensar que no es así; sin embargo, la evidencia en Ciencia Política y en Marketing sí demuestran que el factor conocimiento es prácticamente el de mayor peso a la hora de tomar una decisión. Todas las campañas suelen tener errores en su ejecución y es curioso verificar cómo es que, a pesar de que el candidato de Morena sí cometió errores, los equipos opositores no pudieron contrarrestar su influencia.

En el caso del Frente se nota un problema estratégico delicado: Todo el público pensaba que existiría un storytelling, es decir, una historia en que el candidato Anaya iba a ir penetrando en los votantes del PRD y de Movimiento Ciudadano. Pero esto no sucedió, hay una dispersión total entre los comerciales de radio y TV de los tres partidos. Hay ciertas similitudes entre el discurso del PRD y el PAN, pero queda en evidencia que el equipo de MC se ha ido por la libre y sus fenomenales jingles o canciones, no ayudaron en nada absolutamente a Anaya.

El caso de Meade es similar, en un acto extraño los comerciales de Nueva Alianza se buscan desvincular del PRI aunque apoyan a Meade. Nueva Alianza ha mostrado un comportamiento de votación marginal, que además se va a ver muy mermado tras el evidente apoyo que Elba Esther Gordillo está dando a Morena. Similar es el caso del Partido Verde, que en la Ciudad de México fueron por la libre con Mariana Boy, en un esfuerzo evidente por conservar su votación mínima para preservar la subsistencia del partido. Estas estrategias no ayudaron a consolidar la idea de “unidad” en torno a la candidatura presidencial.

AMLO es el peor candidato que una campaña puede tener, no tiene capacidad para responder ante la presión. La campaña, por otro lado, ha sido simplemente excelente. Como todos los partidos de la coalición saben que su presencia va a depender del éxito de AMLO, han sometido sus espacios a un claro mensaje: “Juntos haremos historia,” y se concretan decir una y otra vez que AMLO acabará con la “corrupción,” incluso la música es la misma. Hay un mensaje claro de unidad.

En la campaña de Morena, es notoria la mano de Epigmenio Ibarra al crear la historia de un personaje que no se rinde y que es, según su lógica, honesto. Los tintes sacros no han sido discretos, al contrario el mero hecho de “perdonar” nos demuestra que es su intención que el votante despierte un sentimiento de divinidad hacia su candidato. AMLO ha sido instruido para hablar lo menos posible y dejar el trabajo duro para el equipo de campaña, que correctamente lo arropa y lo defiende tácticamente en las redes sociales.

La única posibilidad para que AMLO no gane, es que el día de la elección mucha gente que no quiere participar en las encuestas, salga a votar por quien consideren que va en segundo lugar. Lastimosamente para Meade, que es un buen candidato en el tiempo equivocado, es el mayor aliado para la victoria de AMLO. Pues dado a que su posicionamiento como segundo lugar es poco claro, la realidad es que entre más recupere terreno la elección se irá a tercios, donde Morena se ve más beneficiada.

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El Dr. Gustavo Adolfo Pérez Rojas es Consultor en relaciones públicas. Coordinador del Diplomado en Gestión de Marketing Político de la Ibero. Profesor en la UNAM. Doctor en Procesos Políticos por la Universidad de Santiago de Compostela (España) y Master en Consultoría por la Universidad de Lancaster (Inglaterra).