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Tras polarización tendremos un presidente con gran incertidumbre

  • Escrito por Dr. Gustavo Adolfo Pérez Rojas

Decisiones

En la semana previa a las elecciones, aún con la veda electoral, que se supone sirve para reflexionar el voto, seguimos siendo bombardeados en el internet de cyberpropaganda, anuncios en YouTube, infografías que llaman al voto útil, memes y

arengas por la victoria cercana de AMLO.

Todo esto se puede hacer ante la veda electoral, pues la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de junio de 2016 admite que no existe ninguna regulación sobre las campañas políticas en internet. Esto es explotado al máximo por los equipos de campaña que, de manera anónima, o usando cuentas falsas o de números particulares en el caso de WhatsApp, siguen difundiendo su propaganda.

La campaña desesperada tanto de Meade como de Anaya por proclamarse como segundo lugar, para así hacerse del voto útil, terminarán dispersando irremediablemente el voto. Este escenario favorecerá al único que tiene conformado un voto duro alrededor de su figura, el candidato puntero. Sí es altamente probable que AMLO gane.

Paradójicamente la estrategia de AMLO por marcar un cleavage (una ruptura social) entre los sectores que tienen un resentimiento latente por sus carencias hacia el resto de la sociedad, lejos de unificar ha terminado dividiendo profundamente las percepciones políticas. Cierto, la división tan clara, cuando le apuestas a la exclusividad de un sector desfavorecido, suma lo suficiente para ganar una elección en un país como éste. A pesar de que esto moleste a los intelectuales, al sector empresarial y a la mayor parte de clase media, no supieron cómo posicionar a sus favoritos.

La pregunta trascendental es: ¿Cómo llegará a gobernar este político una vez que gane? Pareciera ser que el consenso con el que puede llegar es tal, que en las cámaras legislativas, también tendrá las bancadas más amplia. Todo indicaría que su sexenio sería el que mayor grado de legitimidad podría presenciar este país, desde aquellos tiempos en que el PRI dominaba todos los espacios públicos.

Sin embargo, esa profunda división que ha generado esta manera de hacer política, se va a traducir en un reclamo por parte de los sectores, que se sentirán derrotados este 1º de julio. AMLO va a ganar, porque los que estaban en su contra no pudieron ponerse de acuerdo. Cuando se pusieron de acuerdo le ganaron en 2006 y 2012; divide y vencerás, sumado al narcisismo de los actores no políticos, que no concordaron sobre su opción consensuada.

Pero una vez que sea proclamado como presidente, AMLO iniciará con el gran reto de tratar de integrar a esos sectores críticos, no sólo los grupos de poder, sino la gran parte de la ciudadanía que no votará por él y que son mayoría. La realidad es que varios de esos actores tienen gran poder económico, de propaganda, de conocimiento y de prestigio. Probablemente será el presidente que llegue al poder con un escrutinio tal, que puede traducirse en una percepción sumamente negativa de inicio; pues ante las preguntas sobre aprobación o desaprobación, quienes opinan ya no tienen colores que los dividan.

Al igual que Morena, que en 2014 inició su vida política con una tasa de desaprobación del 30% (Mitofsky, julio 2013), aún sin ser declarado como partido formal; el reto que va a enfrentar AMLO, será el de tratar de convencer a los derrotados o arrollarlos con el poder del estado. Los sectores empresariales son los que con mayor recelo van a seguir el desarrollo de las propuestas de AMLO; y lo cierto es, que sin ellos, la generación de riqueza y fuentes de trabajo, es a todas luces imposible. Tendrá que acercarse.

No se extrañen que el siguiente sexenio vaya tener un escrutinio público como ningún otro. Cuando llegó Peña Nieto, incluso desde Fox, las perspectivas económicas y democráticas eran positivas y altas. Esto será lo contrario con AMLO, las expectativas, por parte de los sectores económicos e intelectuales, son de entrada muy bajas. Las esperanzas positivas, sólo van a presentarse en los sectores que lo apoyan fielmente. Al futuro presidente le deseamos lo mejor por el bien de México y si nos esquivamos, asumir nuestras decisiones.

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El Dr. Gustavo Adolfo Pérez Rojas es Consultor en relaciones públicas. Coordinador del Diplomado en Gestión de Marketing Político de la Ibero. Profesor en la UNAM. Doctor en Procesos Políticos por la Universidad de Santiago de Compostela (España) y Master en Consultoría por la Universidad de Lancaster (Inglaterra).