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Adiós consultores y analistas

  • Escrito por Dr. Gustavo Adolfo Pérez Rojas

Decisiones

Una de las grandes lecciones que nos ha dejado ser servidores públicos, es quelo urgente desplaza a lo importante. De hecho, es una de las observaciones que hace Barry Bozeman en su gran obra: “Todas las organizaciones son públicas” de 1987, al

respecto de la realidad que viven las administraciones públicas.

Celebramos que nuestro nuevo presidente tenga la idea de disminuir el gasto de la burocracia. De hecho, es una excelente idea revisar qué funcionarios públicos se han enriquecido al promover a consultores favoritos y que hayan incurrido en actos de corrupción. Habrá que estar a la expectativa y ver si nuestro presidente electo sólo se refería a revisar a quiénes han abusado, o si realmente se suprimirán los contratos a proveedores de estos servicios, que sí son útiles.

A pesar de lo que el ciudadano pueda pensar, el trabajo de gobierno es complicado, pesado y mal retribuido, por lo general. AMLO ha dicho que el objetivo de su gobierno será la austeridad y ha declarado que reducirá los gastos de la burocracia sustancialmente. Reducirá hasta un 70% la planta de empleados de confianza, declaró en el punto 21 de su “Plan 50.”

También ha advertido que no habrá contratos para consultores ni analistas (punto 48), además de que desaparecerán las oficinas de prensa de las dependencias federales (punto 20). Esta última propuesta, se entiende bajo su estrategia de centralizar la comunicación de su gobierno en la figura del presidente, como ya lo hizo siendo Jefe de Gobierno en la CDMX.

En la primera propuesta, en cambio, está diciendo que el gobierno ya no pagará a proveedores de servicios de tipo intelectual. Los analistas y consultores, generalmente realizan trabajos de apoyo en investigación, revisiones técnicas y en la ingeniería institucional.

Cuando servíamos para el gobierno, a los consultores se les encargaba un trabajo intelectual que difícilmente nuestra área podía cubrir, a pesar de que teníamos buena calidad de personal de confianza: un doctor, cuatro maestros y el resto todos con licenciaturas; y no contábamos con personal sindicalizado. El problema siempre era el tiempo, pues las tareas administrativas, de emisión y recepción de documentos, más las visitas para dar seguimiento a los estados que nos hacían solicitudes, literalmente nos impedían sentarnos a desarrollar metodologías o investigaciones.

Esa es la realidad en la administración pública:lo urgente remplaza al trabajo de tipo estratégico, experimental, de mejora o de análisis.Es obvio que el mensaje de austeridad de AMLO debe ser congruente con susslogansde campaña; sin embargo, será necesario que puntualice si realmente todo el trabajo intelectual subcontratado será eliminado y si es que realmente eliminará al 70% del personal de confianza, que son los que trabajan más pues no tienen un sindicato que los proteja.

Hay que aceptar que hay dependencias donde los funcionarios tienen un grado de especialización nulo. Allí el trabajo de los analistas y consultores es realmente importante para el rumbo estratégico de las instituciones. ¿Quiénes podrían hacerse cargo de estas tareas? ¿Al fin se les pagarán horas extras al personal de confianza? El trabajo intelectual es el que realmente genera planeación para tomar decisiones.