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  • Escrito por Carlos Ramos Padilla

SE COMENTA SOLO CON...
Me increpó Paco Ramirez en un programa de MeganoticiasTVC (“a fondo”) y disparó,

“no te parecen apenas 100 días muy pocos como para evaluar a un gobierno como el de López Obrador?” Mi respuesta intentó ser ràpida “para cambiar el rumbo de una nación sólo bastaría un discurso, no días” y estoy convencido de ello por muestras históricas que se han guardado en la bitácora mexicana. Llegamos a 100 días y lo más grave que ha fomentado la naciente administración es la división colectiva, el rompimiento de la cohesión social. Y no sólo es ese atentado, también se ha mandado “al diablo” a las instituciones y de la ley se está haciendo un proceso discrecional. Esto es lo más palpable y delicado. En esos días he visto todo tipo de encuestas en redes sociales, con una gama infinita de preguntas y resultados. Composiciones elementales que orillan al blanco o al negro. Y evidentemente la especulación: tiene que surgir un distractor, una noticia espectacular que oculte los malos momentos que las ocurrencias nos han hecho pasar. Y las adivinanzas van de extremo a extremo soltando casos, cosas y nombres, dando fuerza a los rumores. Resulta extremadamente peligroso que el Presidente aún actúe como líder opositor, que en todo momento acuse, se tendía, señale y sin llegar a nada y que todo lo que ha destruido no tenga opciones o alternativas. Cien días que han transcurrido con una agenda endeble que marca una conferencia tempranera que abarca mucho y no dice prácticamente nada. Los impulsivos de las cifras nos dan a conocer las horas aplicadas a este ejercicio, cuàntas veces ha mencionado corrupción, los miembros del gabinete presentes y los ausentes, pero de los sustantivo sólo migajas. A dónde va la educación? Que va a suceder con los altos índices de desempleo? Con la multiplicación de la violencia?, qué con los precios de los combustibles? Y una hilera de procesos inconclusos y muchos de estos inviables en una nación que está perdiendo aceptación, calificación e inversiones desde cualquier región del mundo. Y hoy habré de corregir, no sólo varía el rumbo de millones de pe4donas en 100 días de gobierno, vamos ni en un discurso, sino quizá hasta en una idea, como por ejemplo, “amnistía”, o “Constitución Moral”, o “la corrupción es de todos menos mía”. Por lo pronto el mundo ya nos alertó, estamos muy cercanos a perder créditos, inversiones, infraestructura y credibilidad. Aquí adentro, en casa, seguimos entre un Presidente autoproclamado legítimo o un Constitucional que pretende como prioridad antes que los derechos humanos, impulsar al béisbol.