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Picotazo político15 noviembre, 2018

  • Escrito por Miguel A. López Farías

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Ya hay plan, chiquito, grandote, gordito, flaco, espectacular o soso, pero hay plan dos los ejes principales.
A negociar con los narcos y se buscará la legalización de drogas, las blandas.
Se habla de más elementos policiacos, eso será gradual, los resultados se darán en cámara lenta. Lo que busca el siguiente gobierno es que ya no haya más balas, eso suena muy bien, en la praxis se trata de ir a decirle a los capos grandes y chiquitos que paren sus matazones, que se entreguen, que cambien de vida, que habrá reducción de condenas, Amnistías.
 
¡Ya sé! Mas de uno levantó las cejas, tanto buenos como malos, los buenos porque no creen que un narco se levante por la mañana y diga a sus pistoleros, vámonos a las mesas de negociación y pactemos, dejemos el multimillonario negocio de la coca y entreguemos las armas, chance me toquen cinco años de prisión, ¿qué dicen muchachos? ¿jalan?
 
En este país en el que nadie cree en nada se antoja imposible esta imagen surrealista del cambio de hábitos de un criminal para convertirse el vecino buena onda de la cuadra.
 
Se tiene que reconocer habrá criminales que si lo harán, que darán el primer paso y buscarán cambiar la paz de los sepulcros por la paz de la amnistía, no digo que todos, pero se darán.
 
El mayor problema será convencer a quienes se acostumbraron a vivir intoxicados de sangre, alcohol y drogas, de la adrenalina que produce matar, de que es conveniente entregarse, llegar a un acuerdo con el gobierno, dejando de tras un estilo de lujos y dinero fácil, o que van a opinar aquellos políticos que durante décadas se han encargado de proteger a los distintos carteles.
 
No sé qué opinara el Mayo zambada, no lo imagino ir al banco y decirle a la cajera   que va a retirar sus millones de dólares por qué se va a ir a entregar a los federales. Lo que, si es cierto, es que se trata de un cambio de paradigma, y que en definitiva es meter el bisturí hasta la fuente misma de esta historia de terror.
 
El núcleo del negocio, la siembra y producción de drogas, y comenzar por la marihuana y la amapola son dos buenos pasos, por que ataca la lógica del mercado, el poder económico que representa y que se convirtió en la bola caliente del juego.
 
Por los dólares y el poder se han cometido miles de asesinatos, llevar el negocio a las manos de las autoridades es meter en una lógica distinta a las drogas, con mayor control por parte del Estado Mexicano.
 
No podemos cerrar los ojos ante este hecho, ni Calderón ni Peña Nieto pudieron con esto. México es un sembradero de muertes, fosas clandestinas, y las autoridades perdieron todos los hilos, el plan nacional de paz y seguridad posee la inconsistencia de lo que debería suceder en un pleno estado de derecho, pero como el país no tiene esa virtud, se ataca por otras vías. Además de que lleva un ingrediente básico, el ejército y marina, los militares como mapa de ruta y si hay algo comprobado en estas páginas es que ellos son las más experimentados y honorables piezas para esta misión. La propuesta va ser cuestionada, sin duda, contiene vetas frágiles como la amnistía, pero que en palestra se arroje una formula distinta a la empleada desde hace doce años indica que ya es tiempo de buscar otros derroteros.