El Congreso de los Diputados aprobó hoy el presupuesto gubernamental español 2013, uno de los más austeros en la historia contemporánea del país y cuyo principal destino es el pago de los intereses de la deuda pública.

La aprobación siguió al rechazo de once enmiendas presentadas por la oposición gracias a la mayoría absoluta con que cuenta el gobernante Partido Popular (PP).

La votación final rechazó por 179 sufragios de los diputados del PP y su aliado Unión del Pueblo Navarro las enmiendas, que recibieron el apoyo de 148 representantes de la oposición y la abstención del Foro Asturias.

El ministro español de Hacienda, Cristobal Montoro, indicó que “no son tiempos fáciles, ni para estar en el gobierno ni para ejercer la política”.

Añadió que lo que se exige a la política en democracia son respuestas a los tiempos difíciles “y el proyecto de Presupuestos pretende ser esa respuesta y abrir una puerta de oportunidades y confianza en la sociedad española”.

El documento mantiene para 2013 los recortes al gasto público en áreas como salud o educación, así como la ayuda pública a los bancos.

Al presentar el proyecto presupuestal, Montoro había explicado que el 63.6 por ciento va al financiamiento de salud, educación, pensiones, ayuda a desempleados, servicios sociales y pago de intereses de la deuda, con reducción de 7.3 por ciento frente al de 2012.

Se espera que en diciembre de 2013 el déficit público se haya reducido a la mitad respecto al 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), para cumplir en 2014 con lo fijado por el Pacto Fiscal Europeo.

El debate presupuestal inició la víspera en medio de un fuerte dispositivo de seguridad para resguardar los alrededores de la sede del Congreso de los Diputados, debido a diversas protestas.

Este miércoles intervinieron los partidos que integran el opositor grupo Mixto y todos criticaron con contundencia el contenido de los presupuestos, opinión secundada incluso por los partidos que no presentaron enmiendas.

Ahora el texto aprobado por los diputados irá al Senado donde, si no se introducen enmiendas ni se veta el proyecto, quedarán aprobados en definitiva.

Si el Senado aprueba modificaciones o veta las cuentas, volverán al Congreso de los Diputados, que podrá ratificar o rechazar las enmiendas y, en su caso, levantar el veto.