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El tuitero en jefe y una marcha dividida

  • Escrito por Luis David Fernández Araya
CONGRESO MEXICANO

Nada va a cambiar a raíz de la marcha del domingo y no lo digo cargado de pesimismo pensando en que no haya servido de nada, no,  pero no vibró México como se esperaba ni hubo unidad alrededor de lo que oliera a la figura presidencial.

Lo que hay que destacar es que más allá de reventadores pagados el domingo, vimos un ejercicio donde se convocó a muchos que antes ni siquiera se habían pensado participantes en alguna marcha y seguro que el magnate que dirige a una administración pública a fuerza de tuitazos se enteró de esta marcha, la denostó y minimizó, pero esto es peccata minuta.

México cuenta con herramientas que de usarse correctamente enviarán a los mercados la señal de que estamos entendiendo el nuevo rumbo de la economía mundial, por ejemplo, tenemos la oportunidad de nombrar al nuevo Gobernador del Banco de México para decirle al tuitero y su equipo que en México sí entendemos de economía, que sí entendemos de diplomacia, cuyas áreas siguen siendo herramientas de gobernabilidad y de contrapesos reales del poder.

Las marchas como la vivida el domingo deben de significar algo más allá del grito de unidad que nos hace falta, requerimos de dejar de colgarnos de los migrantes como discurso político al que ahora todos dicen entender; la sensibilidad mostrada por algunos políticos y sectores con los migrantes nos tiene que llamar la atención justo en el momento en que existe la posibilidad de que los repatrien, donde más de uno los está viendo como votos, no importa en qué calidad regresen a nuestro país mientras sufraguen.

Carne electoral, perorata discursiva llena de los dolores de siempre, lamentos indiscutibles de esta población que durante décadas ha entendido el sufrimiento que contraen al intentar pasar una aduana física, mental y hasta económica que significa vivir del otro lado.

Modo de vida, opción última para quienes saben que este país ha sido privilegio de unos cuantos y que algunos especialistas dicen entender a través de las encuestas y los números oficiales. Los del domingo fueron más allá que clase media marchando, más allá de grupos divididos, también hubo un sector consciente de lo que significaba caminar un poco, emulando al migrante que lo hace por días, intentando sentir lo que significa no alcanzar el Ángel de la Independencia como meta final, sino el sueño americano, como posibilidad de salir de la permanente negación de oportunidades.

En ellos hay que pensar a la hora de marchar, hacía donde sea y a veces hacia ningún lado como nuestros compatriotas los migrantes. Hay que pensar que el mundo o gran parte está en manos de quien cree que se puede dirigir a un país, el que sea, a fuerza de redes sociales, que cree y crea políticas públicas con un tuit.

No, lo cierto es que la realidad, que de suyo compleja va a terminar por rebasarlo, pero es necesario que estos momentos sirvan desde las trincheras individuales o colectivas, tengan o no forma de marcha para detenernos a repensarnos como país, no sólo desde lo material, sino desde lo simbólico, desde nuestros cimientos, desde nuestros fundamentos, donde las marchas sólo sean ese pretexto para mostrar el músculo llamado país, no más, pero tampoco menos.

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas, Privadas y Funcionario Público.

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