Santa Cruz de Tenerife, España ::: 4 de noviembre de 2026 ::: Tras el deceso del jugador del club Tenerife Jesús de Miguel, la Sociedad Española de Cardiología explicó que el paro cardíaco posterior a un impacto en el tórax obedece al fenómeno conocido como commotio cordis, una arritmia ventricular letal que se desata no por la fuerza brutal del choque, sino por ocurrir en una milésima de segundo crítica del ciclo cardíaco.
El accidente de Jesús de Miguel se produjo en el tramo final del encuentro entre el Tenerife y el Andorra el pasado lunes, cuando el futbolista disputaba un balón dividido con el guardameta visitante, Jesús Owono.
La acción acabó con ambos futbolistas impactando de forma fortuita y dejó a De Miguel inconsciente sobre el césped.
El árbitro reflejó en el acta que el portero fue expulsado por impactar bruscamente con la pierna en alto sobre un adversario con uso de fuerza excesiva cuando el balón estaba en disputa.
El futbolista sufrió un paro cardiaco tras el golpe.
::: ¿Qué es la conmotio cordis?
El presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Ignacio Fernández Lozano, asegura, en declaraciones a EFE Salud, que para que un choque en el pecho cause una parada cardiorrespiratoria «no tiene por qué ser muy fuerte ni muy violento».
Puede ocurrir la «conmotio cordis», que sucede cuando hay un choque o un golpe en una fase del ciclo cardíaco muy concreta, en la que el corazón es más vulnerable.
Cuando el corazón se contrae, como cualquier músculo, hay un proceso iónico en las células complejas de este órgano en el que entra y sale sodio y potasio, de forma que hay un «intercambio muy complejo» en esas células, según el presidente de la SEC.
Se trata de un proceso de «repolarización» en el que la célula es muy vulnerable a un estímulo como un golpe, puede provocar una inestabilidad eléctrica e inducir a una fibrilación ventricular, que es la arritmia que para el corazón.
Es una ventana muy pequeña en el tiempo de latido, son milisegundos, y si es en ese momento cuando ocurre el golpe, el corazón se para.
No es tan infrecuente como parece en el deporte, según Fernández Lozano.
::: La literatura médica
El presidente de la SEC explica que de la conmotio cordis hay literatura médica desde hace muchos años.
Un trabajo experimental publicado en 1998 en «New England Journal of Medicine» demostraba «muy bien» lo que es la conmotio cordis, según Fernández Lozano.
El estudio fue con modelos animales, primero en cerdos y luego en cabras, a los que lanzaban una pelota de béisbol reglamentaria contra el tórax. El electrocardiograma de estos animales mostraba que cuando el impacto se producía entre 15 y 30 milisegundos antes del pico de la onda T, es decir, en una fase muy concreta del latido del corazón, se producía una fibrilación ventricular y morían.
La velocidad a la que lanzaban la pelota a los animales era de unos 48 kilómetros por hora, una velocidad menor a lo que la pueden lanzar los jugadores profesionales de béisbol que pueden superar los 120 kilómetros por hora.
Se trata de golpes «con mala suerte».
«Nadie tiene constancia absoluta de nada, pero parece que este chico se muere porque impacta con la rodilla del portero en el pecho en un golpe que no necesariamente tiene que ser muy fuerte para producir eso», afirma el cardiólogo de la SEC.
Señala que el jugador del Tenerife al ir corriendo hacia el balón podría tener el corazón acelerado y si el golpe ha ocurrido en ese momento concreto del ciclo del corazón, insiste en que el choque con el portero del Andorra no ha tenido por qué ser muy fuerte para causar el paro cardíaco al futbolista.