La política de seguridad del presidente Felipe Calderón en México respondió a una realidad en la que no había opciones y de hecho esperar era dejar empeorar, advirtió el ex guerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos.
En un artículo de opinión publicado este viernes en el diario español El País, afirmó que México comenzó así a combatir al crimen organizado y a modificar positivamente las relaciones y el balance de fuerzas entre sociedad, Estado y delincuentes.
Anotó que pese a que se habló mucho de los costos que ha implicado enfrentarse al crimen, la violencia no fue parte sustancial del debate en la reciente campaña electoral y ni siquiera del llamado movimiento “Yo Soy 132”.
Villalobos, quien fue uno de los cinco comandantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, expuso que en Estados Unidos hay quienes piensan que la victoria del PRI constituye un riesgo de vuelta al pasado, pese a que Enrique Peña Nieto ha dicho que el combate al crimen organizado continuará.
“Tal como ya lo afirmaron algunos, México es hoy un país distinto y la política de seguridad del nuevo gobierno necesitará, por interés propio, responder a una amenaza que ya no es la misma que hace 20 años. Se acabó el contexto en el que “dejar pasar” tenía pocas consecuencias”, consideró.
Añadió que todos los partidos políticos en México han tenido víctimas en sus filas, todos enfrentan el problema como gobiernos locales y todos sufren presión pública para que retornen la paz y la seguridad.
Villalobos hizo hincapié en que para reducir la violencia es indispensable controlar el territorio y aumentar exponencialmente la fuerza policial.
“Nada afecta más severamente al crimen organizado que la fortaleza del Estado en el territorio; no existe, como algunos piensan, conflicto entre combatir al crimen organizado y reducir la violencia”, sostuvo.
Villalobos afirmó que en realidad el problema principal no está en México, pues este país tiene los recursos y capacidades para mejorar su seguridad y agregó que lo más grave está en los pequeños, pobres y violentos países centroamericanos.
Manifestó que existe la creencia de que México le ha complicado la seguridad a Centroamérica cuando es al contrario porque la ruta criminal es de Sur a Norte y no a la inversa.
“Mientras en México hay lucha y progresos, en Centroamérica hay impotencia y empeoramiento. Antes el problema era de tráfico de cocaína, ahora Guatemala produce heroína”, aseguró.
Villalobos resaltó que hasta fechas recientes, México ha debido ocuparse de su propio problema, sin embargo la seguridad es ahora un problema transnacional.
“De nuevo no hay opción, o México contribuye a estabilizar Centroamérica, o Centroamérica impedirá que México se estabilice”, concluyó.

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