Ciudad de México, México, 4 de febrero de 2026 ::: El embajador estadounidense Ronald Johnson calificó
como un "hito" la formalización del acuerdo para la entrega de aguas entre México y Estados Unidos. Este pacto busca garantizar una gestión eficiente y conjunta de los recursos del río Bravo, fortaleciendo la cooperación técnica y diplomática en materia hídrica.
El diplomático consideró que este avance responde a un desafío bilateral de larga data, con el respaldo de los presidentes Donald Trump y Claudia Sheinbaum, en medio de una crisis de sequía fronteriza que afecta a millones de personas.
Johnson afirmó en una declaración de la Embajada que la “equidad en la asignación de los recursos naturales” ha sido una de sus prioridades desde que asumió su cargo. Sostuvo que, bajo la cooperación de ambos gobiernos, se han logrado resultados concretos tras años de negociación.
El embajador calificó el entendimiento como un “acuerdo histórico”, el cual fortalece la implementación del Tratado de Aguas de 1944 y establece compromisos de seguimiento mensual y supervisión técnica.
::: Compromisos del gobierno de México respecto al agua con Estados Unidos
El convenio fija que México entregará como mínimo 431.7 millones de metros cúbicos de agua al año a Estados Unidos durante los próximos cinco años, conforme a las condiciones hídricas del Río Bravo. Además, señala un plan para saldar deudas acumuladas en periodos anteriores y establece una base estable para futuras negociaciones.
La presidenta Sheinbaum destacó que la coordinación federal desde la Presidencia de México, junto a los estados de Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, fue decisiva para diseñar acciones que aseguren el cumplimiento del tratado sin poner en riesgo el abasto interno. Estos estados dependen fundamentalmente del Río Bravo para consumo humano y actividades agrícolas.
Funcionarios de ambos países pusieron énfasis en la coordinación mensual y la planificación a largo plazo, que abarca infraestructura y adaptación al cambio climático.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y la secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins, señalaron que el acuerdo representará una mejora para agricultores y ganaderos del sur de Texas. Por su parte, autoridades mexicanas subrayaron la protección de la estabilidad agrícola interna.