Ciudad de México, México, 27 de enero de 2026 ::: El empresario Carlos Slim, ubicado como el hombre más rico

de América Latina, ha consolidado su papel en el sector energético mediante alianzas clave con Pemex. A través de la diversificación de sus empresas hacia la infraestructura y la explotación de hidrocarburos, Slim ha logrado transformar su imperio, convirtiéndose en un aliado indispensable para la paraestatal en proyectos de gran escala.

 Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y lo que va del Gobierno de Claudia Sheinbaum, el empresario ha obtenido, a través de sus distintas filiales, más de dos mil 500 contratos, licitaciones y adjudicaciones con el Gobierno federal, principalmente en obras de infraestructura y proyectos energéticos. El monto acumulado supera los 61 mil millones de pesos, con una presencia destacada en proyectos emblemáticos como el Tren Maya, la reconstrucción de la Línea 12 del Metro capitalino y, de forma estratégica, en Pemex.
La incursión de Slim en el sector petrolero va más allá de la construcción. Mediante Grupo Carso y sus brazos operativos CICSA y GSM, el magnate ha participado en la perforación de pozos, exploración de aguas profundas y construcción de infraestructura marina, convirtiéndose en uno de los principales proveedores de servicios para la empresa productiva del Estado.
Uno de los proyectos más ambiciosos es el contrato maestro para el Campo Ixachi, en Veracruz, el yacimiento terrestre más importante descubierto en décadas. Firmado en septiembre de 2025, el acuerdo contempla la perforación y terminación de hasta 32 pozos en un plazo de tres años, con una inversión cercana a los mil 991 millones de dólares. A ello se suma el contrato obtenido entre 2021 y 2023 por 196 millones de dólares, a través de la filial GSM-Bronco, para la exploración y perforación de campos terrestres de Pemex.
La relación entre Slim y el sector energético se remonta a 2019, cuando, en medio de la renegociación de tarifas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Carso Energy obtuvo un contrato para el transporte de gas natural. Ese año, CICSA logró un contrato con Pemex por 69 millones de dólares para construir infraestructura marina en el complejo Ku Maloob Zaap, uno de los activos petroleros más relevantes del país.
Aunque Slim ya había obtenido contratos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, fue con la llegada de la llamada “Cuarta Transformación” cuando su participación en el sector energético se aceleró de forma significativa.
Mientras compañías como ExxonMobil, Chevron y Shell mantienen en pausa nuevos proyectos en México, a la espera de definiciones sobre el T-MEC, Slim ha optado por fortalecer sus inversiones en hidrocarburos. En total, ha comprometido alrededor de 10 mil 500 millones de dólares en proyectos clave, apostando por yacimientos de alto potencial y convirtiéndose en un actor central para que Pemex mantenga su operación, pese a una deuda que ya supera los 100 mil millones de dólares.
Así, en un contexto de fragilidad financiera de la petrolera nacional, Carlos Slim no solo se consolida como uno de sus principales contratistas, sino como un socio estratégico indispensable para sostener la producción y la infraestructura del sector energético mexicano.
::: Diversificación de empresas de Slim Helú en el sector energético
No se trata únicamente del potencial que Carlos Slim tiene para convertirse en socio petrolero del Gobierno de México a través de contratos con la paraestatal, sino también de su apuesta por posicionarse como un actor clave en el sector energético.
Fue en 2013 cuando Slim Helú identificó la necesidad de diversificar nuevamente sus empresas, fortaleciendo su presencia en los sectores de la construcción y la infraestructura, con un enfoque particular en los hidrocarburos. Para ello, separó al Grupo Condumex de CICSA, con el objetivo de crear unidades más especializadas.
En mayo de 2014, bajo las nuevas reglas de apertura de Pemex impulsadas durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, su empresa GSM, ligada directamente a Grupo Carso, obtuvo un contrato de perforación direccional por 88.7 millones de dólares. CICSA, por su parte, se consolidó como el brazo ejecutor en la construcción de ductos y plataformas, acumulando experiencia técnica en el sector.
Durante el resto del sexenio de Peña Nieto, CICSA se convirtió en uno de los contratistas más relevantes de Pemex, mientras otras empresas internacionales participaban en la exploración de nuevos campos petroleros. Las compañías de Slim Helú mantuvieron su presencia en la construcción de terminales marinas y redes de infraestructura.
Con la llegada de la administración de Andrés Manuel López Obrador y su política de “soberanía energética”, varias petroleras extranjeras redujeron o pausaron sus inversiones ante la falta de certidumbre financiera. Este contexto fue aprovechado por Carlos Slim, quien en 2019 obtuvo, a través de CICSA y en consorcio con Permaducto, un contrato superior a 2 mil 400 millones de pesos y 191 millones de dólares para la construcción de las unidades marinas Maloob-E y Maloob-I, en el complejo Ku Maloob Zaap, en el Golfo de México.