En junio de 2026, el político y funcionario público Archi Samaniego formalizó su registro en línea

y presencial ante el Comité Ejecutivo Estatal de Morena como aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional apostando por una fórmula distinta: cercanía con la gente, honestidad y transparencia como principios para construir un proyecto no tenga más compromiso que con Baja California.
Samaniego ha dicho que está listo para hacer “lo posible e imposible” con tal de recuperar el rumbo de Baja California y que su prioridad sería construir un gobierno cercano a las familias. Esa definición resume el mensaje con el que busca avanzar en el proceso: que la política vuelva a estar al servicio de la gente y que quien encabece la transformación del estado pueda hacerlo con las manos libres para tomar decisiones pensando en el interés público.
El empresario ha planteado que el estado tiene importantes áreas de oportunidad, particularmente en seguridad y desarrollo urbano, y ha expresado su disposición para recorrer los municipios y escuchar directamente a sus habitantes.
Pero el elemento que pretende distinguir su aspiración no está solamente en los cargos que ha ocupado, sino en el tipo de liderazgo que propone. Frente a una política que con frecuencia termina alejándose de las comunidades, Samaniego busca presentarse como un hombre cercano a la ciudadanía, dispuesto a hablar de frente y a asumir responsabilidades sin esconderse detrás de estructuras partidistas.
Ese planteamiento adquiere mayor significado en un proceso interno donde participan figuras como Fernando Castro Trenti, Evangelina Moreno Guerra y Joel Anselmo Jiménez, además de otros perfiles que buscan encabezar el proyecto de Morena rumbo a 2027. La propia dirigencia nacional ha llamado a preservar la organización y la unidad durante la definición interna.
En ese escenario, la principal fortaleza de Archi Samaniego puede encontrarse precisamente en aquello que intenta colocar como sello de su proyecto: no llegar a la responsabilidad con compromisos que estén por encima de la ciudadanía.
“Baja California necesita un liderazgo capaz de mirar de frente a sus habitantes, escuchar sus problemas y mantener la palabra empeñada. Un liderazgo que entienda que la confianza ciudadana no se obtiene con discursos, sino con congruencia, transparencia y resultados” ha declarado recientemente el ensenadense.
La decisión final corresponderá a Morena y al método que determine su dirigencia para definir la Coordinación Estatal. Por ahora, la contienda continúa y los distintos perfiles buscan demostrar quién puede representar mejor la siguiente etapa del movimiento en Baja California.
Archi Samaniego intenta construir una candidatura desde una premisa sencilla, pero políticamente poderosa: que la cercanía con la gente, la honestidad y la lealtad al estado pueden ser también una forma de hacer política.