Un equipo internacional de científicos ha confirmado que la cobertura arbórea boreal se ha expandido un 12 % entre

1985 y 2020, desplazándose hacia el norte una media de 0,29 grados de latitud, un fenómeno con importantes consecuencias en la regulación del clima y el almacenamiento de carbono.

Madrid, España, 23 de febrero de 2026 ::: El estudio, difundido por la Unión Europea de Geociencias, revela que el bosque boreal, el bioma más extenso e intacto del planeta, ha experimentado una expansión de una magnitud inesperada y ha sufrido el calentamiento más rápido de todos los ecosistemas forestales, con un aumento de más de 1,4 °C en la temperatura superficial anual.
Los investigadores, liderados por especialistas de la empresa estadounidense terraPulse, analizaron registros satelitales históricos y determinaron que la expansión equivale a 840.000 km2 adicionales de superficie forestal.
Sumidero de carbono
El bioma boreal es el bosque más extenso y ecológicamente intacto de la Tierra, cuya superficie forestal comprende un tercio del total mundial y representa el 20,8 % del sumidero global de carbono forestal.
La cobertura arbórea boreal también controla el equilibrio reflectante y térmico de la radiación solar en las altas latitudes del hemisferio norte y constituye, asimismo, un mecanismo de retroalimentación positiva para el calentamiento de la atmósfera por gases de efecto invernadero.
Los modelos climáticos predicen que la vegetación boreal comenzará a migrar hacia el norte, aunque también se observan aumentos en la frecuencia de incendios, plagas y derribos por viento, factores que podrían alterar su dinámica futura.
El deshielo del permafrost
Estos resultados ya fueron adelantados en estudio liderado por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) del CSIC y la Universidad de Edimburgo, en el que se advertía de la colonización del Ártico por las especies vegetales del bosque boreal, en un proceso conocido como borealización.
Ese estudio, presentado en septiembre del año pasado, fue realizado en más de 1.100 parcelas distribuidas por todo el Ártico y mostró que las plantas boreales se expanden especialmente en regiones más cálidas y húmedas, donde encuentran condiciones favorables para su establecimiento.
Sin embargo, según los investigadores, la transformación del paisaje de tundra podría tener consecuencias en cascada y, por ejemplo, acelerar el destrucción del permafrost o alterar la migración del caribú. En concreto, las especies boreales que tienden a ser mejores colonizadoras son gramíneas y arbustos, y el equipo científico advierte de que el avance de estas especies podría tener efectos sobre el clima, la fauna y las comunidades humanas.