Ciudad de México, México ::: 10 de agosto de 2026 ::: Durante los próximos cinco años (2026-2030) un proyecto colaborativo entre

Estados Unidos de América (EUA) y México monitoreará y estudiará a la ballena de Rice (Balaenoptera ricei), una de las especies más amenazadas del planeta y endémica del Golfo de México, una de las zonas altamente industrializadas y afectada por actividades humanas.

El proyecto “Long-term Assessments of Rice’s Whales for Endangered Species Recovery Planning” –que operará con fondos del programa RESTORE de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de EUA– establecerá seis sitios de monitoreo acústico pasivo a largo plazo entre 200 y 400 metros de profundidad para registrar las vocalizaciones de la ballena de Rice y el ruido ambiental, así como la recolección in situ de datos sobre la temperatura del fondo, salinidad y oxígeno disuelto, tanto en aguas estadunidenses como mexicanas.
En localidades determinadas por el proyecto, el equipo de investigación también desplegará sistemas de seguimiento acústico en estos sitios para evaluar la cantidad de ballenas que vocalizan, su comportamiento individual, así como sus patrones de movimiento. Se espera que los datos obtenidos permitan analizar las tendencias estacionales e interanuales en la densidad de estos cetáceos, factores oceanográficos y ruido ambiental para desarrollar estrategias de manejo, protección, recuperación y conservación.
El grupo de investigación está conformado por científicos del Instituto Scripps de Oceanografía, el Centro de Ciencias Pesqueras del Sureste de la NOAA, el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, el Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico de la NOAA, y la Universidad Veracruzana.
“La colaboración en este proyecto es de gran relevancia dado que se estima que tal vez queden menos de 100 individuos, y algo muy relevante es que recientemente se detectó la presencia de la ballena de Rice en aguas mexicanas frente a Tamaulipas y Yucatán entre 200-400 metros de profundidad, con lo cual se amplió su distribución a todo el Golfo de México, lo que ofrece oportunidades para su preservación”, expuso Adolfo Gracia, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología e investigador coprincipal del proyecto.
Reducir las amenazas que enfrentan estas ballenas y su hábitat es posible si se comprenden mejor las tendencias de densidad, los movimientos y los factores oceanográficos y antropogénicos (causados por el hombre) que determinan su distribución, explica la web del proyecto.
Cabe destacar que el programa RESTORE de la NOAA se centra en el desarrollo de investigación de los componentes del Gran Ecosistema Marino del Golfo de México que propicien su sustentabilidad a largo plazo.