Londres, Reino Unido, 6 de marzo de 2026 ::: La directora Maggie Gyllenhaal estrena una reinterpretación

del clásico de Mary Shelley que otorga voz propia al personaje femenino. La cinta propone desmontar el terror tradicional para explorar la historia desde una perspectiva de identidad y género.

 La película, que llegó a los cines esta semana, marca el segundo largometraje de Gyllenhaal como directora tras “La hija oscura” (2021), y representa una apuesta mucho más ambiciosa tanto en escala como en intención narrativa. Inspirada en “La novia de Frankenstein” (1935), la cinta abandona el homenaje tradicional para convertirse en una reinterpretación que mezcla acción, romance criminal y reflexión sobre la identidad.
Lejos del tono gótico del clásico protagonizado por Boris Karloff, esta nueva versión traslada la historia al Chicago de los años treinta, un entorno dominado por la mafia, la ambición y la violencia. Ahí comienza la transformación del mito, una mujer asesinada es revivida por un solitario Frankenstein -interpretado por Christian Bale- y despierta sin memoria ni pasado, obligada a descubrir quién es en un mundo que intenta definirla antes que ella misma.
Jessie Buckley encarna a la novia, ahora convertida en el verdadero eje del relato. La historia abandona la prolongación directa de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley para explorar una narrativa distinta, donde la criatura femenina deja de ser un experimento secundario y adquiere autonomía. Junto al personaje de Bale, inicia un recorrido criminal.
Para Gyllenhaal, el punto de partida fue cuestionar una ausencia histórica dentro del cine clásico. “Conté la historia desde su punto de vista, lo cual no solo no era así antes, sino que ni siquiera se acercaba”, explicó la directora al referirse al filme original para The New York Times. Sobre la versión de 1935 cuestionó que “Sale dos minutos. No dice ni una palabra. No tiene ningún desarrollo. Como que se equivocaron de título”.
Esa observación detonó la reinterpretación. En esta ocasión, la novia es un personaje sin recuerdos, impulsado por necesidades primarias y emociones intensas que la vuelven impredecible. Según la cineasta, esa condición la convierte en alguien imposible de encasillar y permite explorar el mito desde una mirada femenina que nunca había sido plenamente desarrollada.
La propuesta también rompe con las expectativas de género cinematográfico. Gyllenhaal define la película como una mezcla difícil de clasificar. “Hay elementos de terror, de comedia y de suspenso, pero creo que, en conjunto, es un género que quizá aún no tiene nombre”.
El proyecto representa un salto considerable respecto a su debut como directora. Mientras “La hija oscura” abordaba una introspección emocional sobre la maternidad -también protagonizada por Buckley-, “¡La novia!” expande la escala hacia una superproducción que incluye un reparto estelar conformado por Jake Gyllenhaal, Annette Bening, Peter Sarsgaard y Penélope Cruz, además del diseño de vestuario de Sandy Powell y la música de Hildur Guonadóttir, ganadora del Oscar por Joker.