Bronco regresó a casa y convirtió la Arena Monterrey en una gigantesca pista de baile, dejando una huella imborrablle
con dos presentaciones que confirmaron la fuerza, vigencia y conexión de una agrupación que, después de 47 años, continúa conquistando generaciones.
Porque llenar dos veces la Arena Monterrey es una cifra. Conseguir que miles de personas canten más de 45 canciones de principio a fin es legado
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
La primera noche, a las 22:30 horas, bastaron los acordes iniciales de “Con zapatos de tacón” para provocar una explosión de euforia. Miles de voces se levantaron al mismo tiempo, el público se puso de pie y comenzó una celebración que se extendería durante más de tres horas.
Bronco estaba en casa. Y venía dispuesto a dejar huella.
Durante ambas presentaciones, Lupe Esparza, René Esparza, JoséAdán Esparza, Javier Cantú y Arsenio Guajardo llevaron al público por un viaje musical que recorrió distintas etapas de la agrupación: desde los éxitos que detonaron la Broncomanía hasta las canciones que representan su presente.
47 años de trayectoria no se cuentan solamente en discotecas, conciertos o reconocimientos: se miden en millas de voces capaces de cantar una historia de principio a fin.
Y Monterrey el canto completo.
Éxito tras éxito, la Arena Monterrey se transformó en un coro gigantesco. Ya no había espectadores: había millas de cómplices cantando canciones que forman parte de sus propias vidas.
En medio de una imponente producción, un monumental caballo erguido sobre sus patas traseras y cubierto por cientos de pequeños espejos dominaba el escenario, multiplicando los destellos por todo el recinto y convirtiéndose en el gran símbolo visual de “El Gran Baile”.
Un gran baile entre amigos
Las dos presentaciones también reunieron sobre el escenario a grandes amigos y figuras de la música.
Durante la primera noche, Los Invasores de Nuevo León desataron la emoción desde las primeras notas de “Aguanta Corazón”, mientras El Poder del Norte sumó su fuerza a una velada que reunió distintas historias del regional mexicano.
La segunda función volvió a sorprender.
Federico Caballero “La Guayaba”, vocalista de Los Plebeyos, abrió la pista junto a Bronco con “Sergio el Bailador” y “El Pipiripau”. La fiesta continuó con éxitos como “Zapatos de tacón”, “El Sheriff de chocolate” y “Un fin de semana”, antes de recibir a Luis Antonio López “El Mimoso”, quien puso a vibrar el recinto con dos temas norteños.
Otro encuentro cargado de emoción llegó con José Luis Ayala, vocalista de Los Humildes, interpretando junto a Bronco “Un golpe más” y “Amor limosnero”.
En ambas presentaciones, las primeras armonías del mariachi anunciaron uno de los momentos más emotivos, acompañando a Lupe Esparza y llevando el espectáculo hacia sus raíces más mexicanas.
Durante las dos noches, ya cerca del cierre, Guardianes del Amor de Arturo Rodríguez se sumaron a “El Gran Baile”. Compañeros de buena parte de esta gira y unidos a Bronco por más años de amistad, protagonizaron un momento cargado de cariño y complicidad. No era solamente otro encuentro sobre el escenario; era el abrazo musical de dos historias.