Zúrich, Suiza, 17 de febrero de 2026 ::: La organización New7Wonders reafirmó la importancia cultural

de los monumentos elegidos por votación internacional en el siglo XXI. Estos sitios representan el ingenio humano y se han consolidado como motores de turismo global, fomentando el reconocimiento del patrimonio histórico y el impacto cultural de diversas civilizaciones.

 El concepto de “maravilla” surgió en la época helenística, cuando historiadores griegos y romanos compilaron la primera nómina de construcciones extraordinarias ubicadas alrededor del Mediterráneo. Según la BBC, estas selecciones reflejaban tanto el asombro técnico como el poder simbólico de las antiguas civilizaciones.
La lista original de las maravillas de la Antigüedad comprendía el Templo de Artemisa en Éfeso, el Faro de Alejandría, el Coloso de Rodas, la Estatua de Zeus en Olimpia, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Mausoleo de Halicarnaso y la Gran Pirámide de Guiza.
Estudios de National Geographic, subrayan que solo la Gran Pirámide de Guiza permanece en pie, ya que el resto de los monumentos fue destruido por desastres naturales, incendios o saqueos, lo cual dificulta su análisis arqueológico.
Con el paso del tiempo, el significado de “maravilla” se expandió y fue reinterpretado por distintas culturas. Instituciones y ciudadanos han generado nuevas listas que incluyen desde maravillas naturales hasta monumentos representativos de cada continente.
El proceso de selección contemporáneo inició en 2001, cuando New7Wonders, con sede en Suiza, lanzó una votación global abierta que concluyó el 7 de julio de 2007. Se contabilizaron más de 100 millones de votos, lo que lo convierte en uno de los mecanismos participativos más extensos en el ámbito cultural.
El diario The Guardian señala que este procedimiento buscaba democratizar la elección y reforzar el sentido de pertenencia global hacia el patrimonio.
Las Siete Maravillas del Mundo Moderno, según la relación definitiva de New7Wonders, incluyen la Gran Muralla China, el Cristo Redentor en Brasil, el Coliseo Romano en Italia, Chichén Itzá en México, Machu Picchu en Perú, la ciudad de Petra en Jordania y el Taj Mahal en India.
Algunas organizaciones, además de la UNESCO, han destacado la necesidad de preservar estos sitios y han recordado que cada año millones de visitantes acuden a ellos, lo que exige sólidos mecanismos de conservación, como advierte la Organización Mundial del Turismo.
La metodología de votación y la composición de las listas modernas han suscitado debate. Críticos mencionados por el periódico El Mundo cuestionan la equidad regional del proceso y advierten que el acceso desigual a la tecnología o la magnitud de las campañas de promoción pueden influir en los resultados.
A través de los siglos, las diferentes listas de maravillas han inspirado a públicos de todo el mundo y motivado iniciativas centradas en la valorización del patrimonio compartido. El significado de estas selecciones contribuye a mantener el reconocimiento internacional de la creatividad y la herencia común de la humanidad, según concluye un análisis de los organismos mundiales precisamente en la capital cultural mundial.