Ciudad de México, México, 23 de marzo de 2026 ::: Durante el mes de la mujer, se ofrecerá una serie de conciertos

dedicados a tres creadoras europeas cuyas obras igualan en calidad a las de los grandes maestros. La iniciativa busca rescatar del anonimato histórico piezas de fuerza excepcional y técnica refinada.

 El concierto Mujeres extraordinarias: música teatral de Élisabeth Jacquet de La Guerre, Camilla de Rossi y Maria Xaveria Peruchona, a cargo de la Academia de Música Antigua de la UNAM (AMA), llega en el marco de las Jornadas de Mujeres en la Música con tres fechas que recorrerán Ciudad de México: de la Sala Nezahualcóyotl al Anfiteatro Simón Bolívar, y de ahí al Centro Cultural Teopanzolco.
“Le puse en el título 'mujeres extraordinarias’ porque de verdad eran extraordinarias”, dijo sin rodeos Eunice Padilla, directora artística de la AMA, dejando claro que eligió a estas tres mujeres con plena conciencia de su significación histórica.
Y el término no es decorativo: en los siglos XVII y XVIII, que una mujer compusiera, publicara y fuera reconocida en los circuitos musicales más exigentes de Europa era, en el mejor de los casos, una anomalía. Que su música, además, se conservara y llegara hasta hoy habla mucho de su calidad. “Si esa música se conservó, fue por su valor”, razonó Padilla.
De las tres compositoras del programa, Élisabeth Jacquet de La Guerre (París, 1665-1729) es la más reconocida. Llegó a la corte de Luis XIV cuando apenas tenía cuatro o cinco años, y su talento al clave deslumbró al Rey Sol hasta el punto de convertirla en su música predilecta. En 1694 estrenó Céphale et Procris, la primera tragedia lírica escrita por una mujer en Francia. Publicó sonatas para violín, sonatas en trío y piezas para clave que circularon ampliamente en vida de la compositora.
“Élisabeth abre la puerta a esta cuestión más italianizante, que luego vamos a ver en Rameau”, señaló Padilla, para quien su relevancia histórica va mucho más allá de la anécdota de palacio. La música francesa de la época, moldeada por la gravedad declamatoria del estilo de Lully, era un territorio celosamente delimitado. Jacquet de La Guerre lo trascendió mezclando ese espíritu con la vitalidad instrumental italiana, anticipando el lenguaje de los grandes reformadores que vendrían después.
“Creo que la importancia de ella es que equilibra estos estilos. El estilo de Lully era muy francés, aunque él era italiano. Y Élisabeth abre la puerta a esta cuestión más italianizante”, explicó la directora.
Para este programa se interpretará el prólogo de Céphale et Procris al que Padilla integró dos arias de los protagonistas del mismo nombre. La escritura musical, muy a la francesa, incluye algunas secciones corales y otras meramente instrumentales a cinco voces. El resultado, advirtió la directora, es exigente. La música francesa siempre es difícil por el idioma, la pronunciación, la ornamentación, comentó, pero también es deslumbrante: coros, secciones puramente instrumentales y un espíritu de gran espectáculo que en su momento se acompañaba de danza.
Maria Xaveria Peruchona (ca. 1652-ca. 1709) vivió en clausura en un convento lombardo y, sin embargo, hizo del motete una forma de teatro musical en miniatura. De ella se conserva un opus completo (los Sacri Concerti de Motetti, Op. 1) con obras para una y hasta cuatro voces. En el programa se escucharán dos motetes: Gaude plaude, felix Gallia y Cessate tympana, cessate praelia, ambos interpretados a capela con continuo.
“Ha salido a la luz recientemente música de varias monjas compositoras de principios del siglo XVII, importantísimas, que tienen música buenísima”, indicó Padilla. Lo que fascina de Peruchona, a pesar de la escasa información biográfica disponible, es la riqueza dramática de su escritura: pasajes brillantes y festivos que ceden paso a momentos oscuros, solos declamados, dúos alternantes, cambios de carácter que suceden con una velocidad casi cinematográfica. “Son pequeñas escenas teatrales”.
La clausura del convento no era, en rigor, un obstáculo para el arte: el público llegaba desde fuera a escuchar esa música, atraído por su calidad y por la pericia de las propias religiosas que la ejecutaban.
“La gente iba a oír esa música porque era muy buena”, destacó Padilla, y remató: “Peruchona me parece una extraordinaria compositora, que se toca realmente poco”.
Camilla de Rossi (ca. 1670-después de 1710) es la más enigmática de las tres. Activa en la corte vienesa bajo los emperadores Leopoldo I y José I, dejó varios oratorios (una especie de óperas en miniatura), de los que este concierto tomará selecciones de Il sacrifizio di Abramo: arias de Abraham, Sara, el ángel e Isaac, más un dúo final que reúne a padre e hijo.
Lo que distingue a De Rossi, según Padilla, es una factura impecable y una inventiva instrumental que la coloca por encima de muchos de sus contemporáneos varones. “Si la comparamos con compositores como Alessandro Scarlatti, que es un personaje más o menos de la época, es música que no le pide nada”, aseveró.
La directora de la AMA va todavía más lejos cuando habla del conjunto de las tres: “Siendo totalmente honesta, esto no le pide nada a cualquier compositor hombre. Es más, está por encima de muchos que tienen mayor fama que ellas”.
En el terreno técnico, De Rossi era también una innovadora: utilizó el laúd como instrumento solista, algo inusual en la época, y recurrió al chalumeau, antecesor del clarinete, que apenas comenzaba a abrirse camino en las orquestas de principios del siglo XVIII.
Para esta producción, Padilla adaptó las arias destinadas al laúd al clavecín y eligió arias orquestales de gran riqueza, que reflejan el carácter italiano de esta compositora alojada en la corte vienesa. “Yo creo que tenía una gran visión, hacía propuestas innovadoras que rompían con la tradición”, subrayó.
Así, el programa propone un recorrido por tres mujeres que trabajaron en contextos radicalmente distintos (la corte francesa, un convento lombardo y la corte imperial de Viena) y que, sin embargo, comparten una cualidad fundamental: en su música, el sonido y el texto son inseparables.
“No son sólo melodías bonitas, sino que es música que va de la mano con el texto. Ahí van unidos el carácter y el discurso”, comentó la directora artística. Las tres construyeron, desde circunstancias distintas, una música profundamente dramática, emotiva y sorprendentemente moderna.
“¿A poco había compositoras barrocas?, ¿a poco hacían música?, ¿a poco tocaban instrumentos?, ¿a poco está buena la música?”, lanzó Padilla como una ráfaga de preguntas retóricas que sintetizan, mejor que cualquier argumento académico, la razón de ser de este concierto. La respuesta llegará a fines de este mes, en tres escenarios distintos, de la mano de la música misma.
Mujeres extraordinarias: música teatral de Élisabeth Jacquet de La Guerre, Camilla de Rossi y Maria Xaveria Peruchona se presentará el 27 de marzo, a las 20 horas en la Sala Nezahualcóyotl del CCU; el 28 de marzo a las 12 horas en el Anfiteatro Simón Bolívar del Colegio de San Ildefonso, y el 29 de marzo a las 12 horas en el Centro Cultural Teopanzolco.