Hay libros que se escriben para entretener, otros para reflexionar, y algunos —los menos— para recordar lo que la historia

ha querido sepultar bajo capas de olvido. El Pelourinho pertenece a esta última categoría. No es un libro cómodo. No busca agradar. Busca, ante todo, hacer presente lo que no debe olvidarse.

Este libro de poesía del escritor argentino- mexicano Marcelo Fabián Monges se inscribe en una tradición profunda: la de la memoria histórica convertida en palabra. Su eje central es la esclavitud, pero no como dato frío ni como referencia académica, sino como experiencia viva, como herida abierta que atraviesa el tiempo y se encarna en el lenguaje. Aquí no hay distancia entre el hecho histórico y la emoción; hay una fusión deliberada entre pasado y presente, entre cuerpo y palabra.

El símbolo del Pelourinho

El título del libro no es casual. El Pelourinho —la picota donde se castigaba públicamente a los esclavos— es uno de los símbolos más brutales del orden colonial. Representa la humillación, el castigo ejemplar, la cosificación del ser humano. Pero en este libro ese símbolo se transforma.

Ya no es únicamente un instrumento de castigo. Se convierte en un eje poético, en un punto de condensación donde se cruzan la violencia, la memoria y la dignidad. El Pelourinho deja de ser solo un objeto histórico para convertirse en un territorio simbólico donde se interroga el poder, la injusticia y la condición humana.

Una poesía sin concesiones

El tono del libro es directo, intenso, sin adornos innecesarios. No hay voluntad de embellecer el horror ni de suavizar el dolor. Por el contrario, hay una decisión consciente de nombrar las cosas como son, de entrar en la materia cruda de la historia.

Los poemas no buscan la neutralidad. Buscan la verdad emocional.

En ellos aparecen:

  • la violencia estructural de la esclavitud,
  • la deshumanización sistemática,
  • la memoria colectiva,
  • la dignidad de quienes resistieron,
  • la persistencia del dolor en el presente y
  • la trasmutación del dolor en alegría y experiencia de vida.

Y todo esto se articula con una cadencia que recuerda, en momentos, a la música: ritmo, repetición, respiración. Como si el poema fuera también un cuerpo que late.

Bahía: el territorio donde la memoria respira

Hay un elemento fundamental que atraviesa todo el libro: el lugar donde fue escrito.

El Pelourinho fue escrito en San Salvador de Bahía, Brasil, y específicamente al frente de la Casa de la Fundación Jorge Amado, donde existía un Pelourinho antiguamente y en la misma Casa de la Fundación Jorge Amado. Este dato no es anecdótico. Es estructural.

Bahía no es solo un espacio geográfico. Es uno de los centros históricos más intensos de la memoria afrodescendiente en América Latina. Es un territorio donde la esclavitud no es pasado distante, sino presencia viva en la cultura, en la música, en la arquitectura, en los cuerpos.

Y el Pelourinho —como barrio y como símbolo— es el corazón de esa memoria.

Escribir este libro allí implica:

  • una conexión directa con la historia
  • una inmersión en un espacio cargado de significado
  • una experiencia que atraviesa lo sensorial, lo emocional y lo intelectual

No es lo mismo escribir sobre la esclavitud desde la distancia, que hacerlo en un lugar donde esa historia todavía respira en cada calle.

La influencia de Jorge Amado

La elección de la Casa de la Fundación Jorge Amado como espacio de escritura añade otra capa de profundidad. Jorge Amado fue uno de los grandes narradores de América Latina. Su obra está profundamente ligada a Bahía, a su gente, a sus contradicciones, a su riqueza cultural y a sus tensiones sociales.

Amado no escribió desde la neutralidad. Escribió desde la vida.

Sus novelas —como Capitanes de la arena o Doña Flor y sus dos maridos— construyen un universo donde lo popular, lo marginal, lo sensual y lo político conviven sin jerarquías. En su obra hay una reivindicación de los excluidos, una mirada crítica sobre el poder y una profunda humanidad en sus personajes.

En ese sentido, escribir El Pelourinho en un espacio vinculado a Amado no es casual. Hay una afinidad en la preocupación por los olvidados, en la voluntad de narrar lo que incomoda y en la convicción de que la literatura puede ser también un acto de justicia.

Memoria, denuncia y belleza

Lo más potente de El Pelourinho es que logra sostener tres dimensiones al mismo tiempo:

  • Memoria:  rescata lo que la historia oficial tiende a ocultar
  • Denuncia: señala la violencia estructural sin eufemismos
  • Belleza: construye una forma poética que no renuncia al lenguaje

Esa combinación es difícil. Y aquí se logra sin caer ni en el panfleto ni en la estetización vacía del dolor.

Un libro necesario

En un tiempo donde la velocidad de la información tiende a borrar la profundidad de los procesos históricos, libros como El Pelourinho cumplen una función esencial: detener, recordar e incomodar.

No es un libro para pasar el tiempo. Es un libro para enfrentarse con él.

El Pelourinho, es el décimo cuarto libro de Marcelo Fabián Monges y cuenta con un Prólogo de la escritora y poeta Marlene Pasini.

Próxima presentación

El Pelourinho será presentado a finales de abril, en un evento que buscará no solo compartir la obra, sino abrir un espacio de reflexión sobre la memoria, la historia y la dignidad humana.

Porque este libro no se agota en sus páginas, continúa en la conversación que provoca.

Redacción - EL PUNTO CRÍTICO