Ciudad de México, México ::: 24 de abril de 2026 ::: A medio siglo de su fallecimiento, las novelas del escritor

duranguense mantienen vigencia por dar voz a los oprimidos y desposeídos de la sociedad. Revueltas es recordado como el autor que transformó la literatura nacional al retratar con crudeza las zonas más oscuras de la realidad mexicana.

 “Nadie como Revueltas ha ofrecido a los lectores una crónica tan completa y compleja, y con un altísimo nivel literario, no sólo de los bajos fondos sociales, sino también de los bajos fondos del cuerpo. A él le interesaba nombrar lo oculto, lo prohibido, lo clandestino, en suma, el subsuelo. No por nada una de sus influencias más evidentes fue Dostoievski. Y para comprender esa zona oculta, prohibida, clandestina creó un método que él denominaba dialéctico”, dijo Edith Negrín, investigadora ya jubilada del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, y especialista en la literatura del escritor duranguense, fallecido el 14 de abril de hace 50 años en Ciudad de México.
De acuerdo con Negrín, Revueltas quedó muy impresionado cuando, en un libro del filósofo existencialista ruso León Chestov dedicado a Dostoievski y Nietzche, leyó que el autor de Humillados y ofendidos fue víctima de un simulacro de fusilamiento en San Petersburgo, Rusia, y que en el momento en que abrió los ojos no sabía si estaba soñando o despierto, o si ya había muerto.“Entonces, Revueltas quiso captar lo que él llamaba el lado moridor de la realidad. Por eso escribió muchas obras donde intentó ver lo que siente una persona que está muriendo o que ya murió, y que ya no puede comunicarse con los demás porque, según él, tiene otra mirada, otro lenguaje” añadió.

::: Dos pasiones
Las dos pasiones de Revueltas fueron la literatura y la militancia política. Cuando era muy joven se afilió al Partido Comunista Mexicano (del cual sería expulsado años después), y desde ahí puso en contacto y unió a la gente de izquierda que estaba en contra del sistema con los marginados sociales: desempleados, mendigos, prostitutas, padrotes, rateros, asesinos…, y luego hizo deducciones y trazos muy interesantes al respecto que incorporó a su literatura.
“Por ejemplo, en su novela Los días terrenales (1949), un hombre se deja contagiar de sífilis por una prostituta, pero lo hace por gratitud. No está enamorado de ella, no la quiere, pero siente que debe llevar a cabo ese sacrificio por gratitud y como una especie de homenaje a la clase marginada a la que esa mujer pertenece. Parece que, en esos años, medio mundo, incluidos muchos militantes de izquierda, contraía sífilis y quedaba estéril, y esto, en la literatura de Revueltas, representa lo más bajo a lo que puede llegar la condición humana. Y es que Revueltas siempre tuvo una visión trágica de la realidad”, indicó.

::: Preso
Sin duda, la vida de Revueltas está estrechamente vinculada con su obra literaria; asimismo, a decir de Negrín, como los peruanos César Vallejo y José María Arguedas (a este último, por cierto, le dedicó el cuento “El dios vivo”), era capaz de sentir en carne propia el dolor social de los desamparados y los oprimidos.
Cabe recordar que, debido a sus ideas y acciones políticas, a los 15 años fue recluido en una correccional; también estuvo preso dos veces en las Islas Marías y, entre noviembre de 1968 y mayo de 1971, fue encarcelado en el Palacio Negro de Lecumberri por su participación en el movimiento estudiantil.
“Tal vez no hubiera tenido que sufrir tanto, pero desde adolescente sentía el dolor ajeno como propio. Por lo demás, unas veces su literatura y su militancia política iban parejas, pero otras chocaban y él se sumía en unas depresiones terribles, porque, si bien como marxista consciente pensaba que los hombres trazan su destino y lo construyen, los personajes de sus novelas son arrastrados por éste. Por esta razón lo atacaron tanto sus propios compañeros de partido cuando publicó Los días terrenales. Lo tacharon de existencialista y de escribir una literatura de la negación. Y él, en ese momento, ni siquiera sabía qué era el existencialismo. Por otro lado, fue uno de los primeros antiestalinistas mexicanos, aunque eso le costó pelearse con muchos de sus amigos. Tenía un corpus de ideas, pero no fijas. Todo el tiempo las cuestionaba y las comparaba con la realidad”, comentó Negrín.

::: Ensayista
La faceta de Revueltas como ensayista también es muy importante. Incluso, si se considera la extensión de su obra en páginas, la ensayística es más amplia que la narrativa.
Para José Manuel Mateo, también investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y especialista en la obra de Revueltas, uno de los ensayos del duranguense más comentados por su crítica al Partido Comunista Mexicano es el Ensayo sobre un proletariado sin cabeza.
“En él se destaca mucho la tesis de la inexistencia histórica del partido, lo cual, para decirlo rápido, implica que ese partido no fue realmente comunista, sino demomarxista, es decir, que trabajó en favor de los intereses de la burguesía nacional y trasnacional. Se olvida decir casi siempre que esa tesis tiene una segunda parte: para Revueltas, la tarea principal de un partido comunista consistía en 'lograr la liberación histórica de la crítica’. Esto implica que todo militante, y no sólo los cuadros dirigentes, debe participar en la elaboración teórica de lo político y de las formas de organización, que no pueden reducirse a las formas de gobierno, sino a dejar atrás toda forma de dominación”.

::: Gran lector
En opinión de Mateo, en la escritura de Revueltas se puede notar que era un gran lector y, además, un lector que tomaba en cuenta todos los puntos de vista posibles a la hora de abordar un asunto.
“Para escribir sobre temas históricos, por ejemplo, revisaba libros enteros, así como estadísticas o materiales de economía. Citaba ampliamente y seguía paso a paso los razonamientos de los autores a quienes se oponía o concordaba. También tenía muy buen oído y excelente memoria, lo que le permitía recrear diálogos y circunstancias. Tomaba muchas notas, y trazaba esquemas antes de comenzar a escribir. Como lo dice Adorno a propósito del ensayo, Revueltas se ocupaba de lo que había de ciego en sus objetos y reveló que no puede hablarse objetivamente prescindiendo de la subjetividad y sus potencias: toda la persona que uno es entra en juego cuando se escribe”, apuntó.

::: El 68
Revueltas participó, realizó un seguimiento puntual del movimiento del 68 y reflexionó sobre su significación como un fenómeno social que fue más allá de sus resonancias inmediatas y nacionales.
“En México 68: juventud y revolución se pueden leer los ensayos, esquemas, programas y crónicas preparados por Revueltas sobre el 68. Gracias a estos materiales termina por formular una idea: lo sucedido en México en aquel año es el recuerdo o el recordatorio no sólo de los genocidios y crímenes de Estado sucedidos en el pasado, sino también de los que pueden ocurrir todavía porque existe una saturación de violencia que es capaz de producir una ideologización de la razón y de la capacidad cognoscitiva; esa saturación vuelve falsa casi cualquier aproximación a la realidad y desvirtúa los análisis. Lo que está en juego para Revueltas no es sólo que la humanidad pierda la vida por el uso de las armas, sino que la violencia existente termine por matarnos en vida, es decir, que nos convierta en sujetos incapaces de pensar y, por ende, de sentir”.

::: Gesto de amor
¿Por qué los jóvenes tendrían que acercarse a la obra de Revueltas? El investigador universitario no lo pensó dos veces y respondió sin rodeos: “Para sacudirse las telarañas mentales que nos produce la adicción a las pantallas, las redes sociales y la inteligencia artificial. No hay nada más triste que dejar que alguien piense por nosotros, y si algo nos puede enseñar Revueltas es tratar de pensar usando nuestra propia cabeza, nuestras propias fuerzas, que están repartidas en todos los sentidos que empleamos para relacionarnos con el mundo. La violencia, la dominación, el abuso, la injusticia de los hombres entre sí y de los hombres contra las mujeres y otras identidades de género son revisadas por él sin cortapisas, por ejemplo. Pero sobre todo, con Revueltas uno puede pensar que la inteligencia es la capacidad más amorosa que tenemos. Entregarse a pensar un asunto, aun cuando no lo podamos resolver, es un gesto de amor y una actividad que nos aleja de los placeres fáciles y evanescentes. Yo sugiero que lean Material de los sueños (1974), pero en realidad mi deseo es que lo lean todo: sus novelas, sus demás cuentos, sus poemas, obras de teatro, guiones cinematográficos, apuntes, recuerdos… y, por supuesto, sus ensayos”.

::: EN EL CINE
Revueltas también escribió ensayos, poemas, obras de teatro, crónicas, reseñas, guiones cinematográficos… Entre estos últimos destacan varios de grandes películas de la Época de Oro del cine mexicano, como La diosa arrodillada (1947), En la palma de tu mano (1950) y El rebozo de Soledad (1952).