Ciudad de México, México ::: 6 de agosto de 2026 ::: La Dirección de Danza de la UNAM puso en marcha el proyecto cultural "Tradición
y Actualidad en los Cuerpos Danzantes" (TRAC), una jornada de diez días de actividades orientada a reflexionar sobre el papel del baile tradicional frente a la migración y la globalización. El programa integra talleres, mesas de diálogo y presentaciones escénicas con elencos internacionales.
Y responde desde el lugar que le corresponde: el cuerpo, y construye alrededor de esa pregunta una plataforma transdisciplinaria donde el movimiento se vuelve pensamiento vivo: funciones, talleres, laboratorios, conversatorios, una película, una demostración de juego de pelota prehispánico y un cierre sonidero.
“TRAC mantiene en esta línea de diálogo tradición y actualidad, pero este año, a partir del aprendizaje de la primera edición, organizamos la programación en cinco ejes temáticos”, explicó Claudia Lavista, directora de Danza UNAM. Los ejes son: Ritual y contemporaneidad; La danza como festejo y éxtasis en comunión; Herencia y futuro; Defender la identidad dentro de la lógica de la globalidad, y Diásporas danzadas. Coordenadas que se cruzan: casi todo lo programado responde a más de un eje a la vez.
“¿Dónde defendemos la identidad en esta lógica de la globalidad?”. La directora ilustra el dilema con una escena reciente: en la Muerteada oaxaqueña se topó con máscaras del cine de terror estadunidense. Confesó que por poco se muere al verlas, pero enseguida matizó el sobresalto con un dato incómodo y verdadero: entre Oaxaca y Estados Unidos hay migraciones constantes y ese contagio resulta inevitable. De ahí el quinto eje: lo que migra se transforma y levanta nuevos territorios culturales.
“Hay un juego con lo muxe, con la tradición, con la modernidad y con lo popular”, apuntó Lavista sobre la pieza que inaugura el encuentro. Se trata de No soy persona, soy mariposa, de Lukas Avendaño, bailarín, coreógrafo y antropólogo muxe de Tehuantepec que acaba de convertirse en la primera persona mexicana en recibir el Premio a la Excelencia Artística de la Foundation for Contemporary Arts de Nueva York, entregado en Brooklyn el pasado marzo.
La obra, agregó, invita a habitar el mariposario que convoca el universo simbólico del “mariposón”. Parte de un explosivo texto de Lechedevirgen Trimegisto, que ha inquietado a sus lectores, y se apoya en la voz de Chavela Vargas cantando “Macorina”. Es “una gran provocación y un espectáculo enorme”.
Otro registro destacado de la programación será The Ferryman, película dirigida por Gilles Delmas con creación coreográfica e interpretación del franco-belga Damien Jalet, uno de los coreógrafos más influyentes del circuito internacional. El filme, premiado en el Festival Choreoscope de Barcelona en 2018, se proyectará en el Museo Universitario Arte Contemporáneo y sigue a un personaje mitad ciervo, mitad cazador en una ascensión de seis etapas por una montaña concebida como lugar de nacimiento y muerte. Se filmó en Bali, Japón, Escocia y el Museo del Louvre, e incorpora música de Ryuichi Sakamoto y una narración de Marina Abramovic. Jalet conversará con el público tras la proyección.
“Hablar de tradición va más allá del folclor o de danzas tradicionales: es hablar, en términos de sociología, de quiénes somos como individuos”, afirmó Lavista.
Así, el grupo Danzariega, que cumple 25 años tendiendo puentes entre lo folclórico y lo contemporáneo, propone una mirada crítica al capitalismo y su impacto en la vida cotidiana; Paisaje de un cuerpo totonaca, del poblano Oswaldo Gómez con el grupo regiomontano Don Cañalero, lleva a escena a la madre del coreógrafo y convierte el cuerpo en archivo vivo de la infancia, el racismo y el sincretismo; Xolo Palma desmonta la armadura masculina en A solas, hablando al chile, cruce de folclor, teatro físico y zapateado. Los chinelos aparecen dos veces: Sergio Valentín los lleva al trance con electrónica contemporánea, y Anniela Huidobro feminiza al brincón para hablar de violencia y resistencia. El Taller Coreográfico de la UNAM revisita otras tradiciones: el danzón y el tango.
“En la danza los procesos de conocimiento son experienciales; hay una parte de teoría, pero hay otra que tienes que experimentar a fuerza, si no, no aprendes nada”, aseguró Lavista. Por eso dos laboratorios desembocarán en función pública. Faldas para bailar, con la coreógrafa colombiana Andrea Bonilla, convocará a 15 bailarinas a trabajar la herencia afro con faldas diseñadas por Olga Piedrahíta y Danielle Lafaurie; lo produce el centro La Licorera, cuyo director moderará una mesa con ellas.
El colectivo proveniente de Mérida, MákinaDT Arte en Movimiento, impartirá el taller “Cuerpo primer territorio” y presentará la pieza Somos 1 Tramo Soskil, sobre las desfibradoras de henequén, resignificadas por una fabulación especulativa que abreva en la noción de simbiosis de Donna Haraway.
A ello se suman una demostración del juego de pelota prehispánico, el ulama y el pok ta pok, a cargo de la Asociación de Juego de Pelota de Hule de la UNAM en la explanada de la Espiga, y un cierre con el Archivo Movimiento Sonidero, investigación documental sobre los sonideros capitalinos que se presenta con una mesa de diálogo con los bailadores. Después, habrá fiesta en la Explanada de la Espiga, a cargo de Plataforma PM y La Changa.
“La tradición está en el presente y se transforma en el presente constantemente”, concluyó Lavista. Contra la versión romantizada de lo heredado, TRAC insiste en que las tradiciones cambian sin cesar y dialogan con su contexto.
TRAC se llevará a cabo del 20 al 30 de agosto, en diversas sedes del Centro Cultural Universitario. Consulta la programación en https://www.danza.unam.mx/trac