Ciudad de México, México ::: 10 de septiembre de 2026 ::: Previo a la función de A cada vida su destino, a cargo de estudiantes del Instituto Tecnológico

de Estudios Superiores de Monterrey, campus Estado de México, una joven –mejor amiga de Sofía López del Águila, una de las escritoras y directora de la pieza–, conmovida ante la posibilidad de presenciar por primera vez aquel montaje, sacó sus pañuelos y comenzó a llorar de júbilo.

No fue la única. Frente a una escena emotiva que invitaba a la autenticidad, la autoconfianza y el amor propio, gran parte del público que abarrotó el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario (CCU) también se mostró conmovido.


Por un momento, lo que ocurría en el escenario encontró respuesta en los cuerpos de quienes estaban sentados frente a él. Eso es el teatro: un lugar donde la experiencia de alguien puede convertirse, por unos instantes, en algo compartido. De ahí los ramos de flores que pasaban de unas manos hacia otras al terminar la función; una manera sencilla de decir: estamos orgullosos, estuvimos aquí.


En su edición 33, el Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) propone la ternura radical como una manera de mirar, crear y relacionarse. Entre escenarios, flores, lágrimas y familias que acompañan a los creadores, el teatro vuelve a recordarnos que estar presentes también es una forma de cuidar.


Durante la inauguración del Festival, el pasado 3 de septiembre, Juan Meliá, director de Teatro UNAM, se refirió a la ternura radical, eje temático del FITU, no solamente como un asunto para las obras, sino como “una manera de hacer y de relacionarnos”. Una forma de detenerse, escuchar, reconocer al otro y cuidar aquello que se comparte.


En un contexto atravesado por la incertidumbre, la violencia, la polarización y los discursos de odio, Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural UNAM, la definió como una postura ética, política y de resistencia. Las obras de esta edición ponen sobre la mesa asuntos como las violencias, la identidad, los afectos y nuestra relación con la tecnología y el futuro.


La radicalidad de la ternura aparece nombrada explícitamente en esta edición, pero también puede reconocerse en diferentes momentos del Festival. Desde su origen, el FITU ha construido ese territorio de encuentro. Más de tres décadas después, sigue reuniendo a jóvenes creadoras y creadores, docentes e investigadores y públicos diversos.


Su propósito no es únicamente mostrar resultados, sino abrir un espacio para probar, equivocarse, descubrirse, encontrarse con uno mismo y con los demás. Por eso resulta significativo que no se proponga un único camino para quienes comienzan su vida profesional.


La programación reúne montajes dirigidos por estudiantes y/o docentes de diversas instituciones educativas del país y el extranjero, propuestas de personas egresadas, obras para la niñez y proyectos de escuelas profesionales; además de exhibiciones nacionales e internacionales. La propia organización plantea el Festival como un “mapa en construcción comunitario”, donde las nuevas generaciones pueden reconocer lo aprendido en las aulas, ponerlo a prueba y construir caminos propios.


Desde el pasado 3 de septiembre y hasta el domingo 13, ese mapa se extiende por distintos espacios del CCU. Son 25 obras en competencia y 12 de exhibición, con 57 funciones, además de talleres, conferencias, lecturas dramatizadas, presentaciones editoriales y conversatorios. Todavía queda mucho por recorrer.


En los siguientes días podrán verse obras en exhibición como Peer Gynt, de Henrik Ibsen, dirigida por Mario Espinosa; Reminiscencia, escrita y dirigida por Malicho Vaca Valenzuela, de Chile; y PLAY (Un atlas sobre el odio), escrita y dirigida por Matías Umpierrez, de España, entre otras. El domingo 13, además de la ceremonia de clausura y premiación, se entregará el Reconocimiento Luisa Josefina Hernández a la Docencia Teatral a David Olguín, por el Centro Universitario de Teatro, y a Óscar Armando García Gutiérrez, del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. La entrada a todas las funciones es libre y los boletos se entregan en cada recinto una hora antes de la actividad.