Madrid, España, 9 de marzo de 2026 ::: Un estudio revela que la microbiota femenina cambia significativamente

desde la adolescencia hasta la menopausia debido a los estrógenos. Estos cambios hormonales marcan la diferencia biológica fundamental con respecto a la microbiota masculina.

 Es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer y hay muchos temas sobre su salud que se pueden abordar pero la microbiota es uno de fundamental porque puede sentar las bases y asegurar una vida con menos infecciones y enfermedades, sobre todo en las edades más avanzadas.
Hacemos un recorrido por las diferentes etapas de la microbiota de la mujer, en las que la alimentación saludable y el ejercicio son fundamentales. Y lo hacemos con la médica de disgestivo y experta en esta materia, Silvia Gómez Senent, quien en una entrevista con EFE Salud, empieza por contextualizar bien de qué estamos hablando.

::: ¿Qué es?
«Es el conjunto de microorganismos -bacterias, virus, parásitos y hongos- que se encuentran en diferentes localizaciones de cuerpo. La más conocida, o la más estudiada, es la microbiota intestinal porque es a la que más hemos podido acceder con las técnicas diagnósticas», afirma Gómez Senent.
Hace años se pensaba que era dañina. En la actualidad, nada más lejano de la realidad, ya que estos microorganismos son muy beneficiosos y ayudan a regular muchas funciones de nuestro cuerpo.
No solo se encuentra en el tubo digestivo también en la piel, en los ojos y se sabe que hay asociada al pulmón y en el cuero cabelludo. En el caso de las mujeres, además, hay en la vagina y en el endometrio.

::: Su función
Centrándonos en la microbiota intestinal, la especialista subraya que no se encarga solo de digerir alimentos y sintetizar vitaminas, su importancia reside, además, en que libera una serie de moléculas que modulan los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario.

La doctora Silvi G´moez Senent. Foto cedida
Hay estudios que constatan que la microbiota modula las neuronas que hay que en el sistema nervioso del intestino y éstas, a su vez, a través del nervio vago llegan al sistema nervioso central.
«Esa relación intestino-cerebro es porque fisiológicamente ya se ha descrito, es decir, hay unas vías de comunicación claras entre las neuronas del sistema nervioso del intestino y existe del cerebro y médula espinal», incide García Senent, autora del libro «´La vida que nos habita».
Ya hemos profundizado en lo que supone y lo importante que es la microbiota, pero, ¿cómo es en cada etapa de la mujer y qué podemos hacer por mantenerla de forma saludable?

::: En la infancia
La microbiota «más sana y la mejor» es la que tienen las niñas y los niños en los primeros cuatro años de vida.
«Es lo que se conoce como «la ventana de oportunidad» de modulación de la microbiota, Es decir, es en el periodo en el que las bacterias son como más vírgenes, no están intoxicadas por ninguna cosa», explica.
Una buena microbiota en estos años sienta las bases para que en la adolescencia y en la edad adulta sea mejor, más resiliente a todos los cambios que pueda sufrir la mujer a lo largo de su vida.
Ya desde el embarazo, la alimentación y la gestión del estrés influyen.
El parto también. Uno natural ayuda a que la microbiota del bebé sea más antiinflamatoria. Eso no quiere decir, puntualiza la doctora, que los nacidos por cesárea estén predispuestos a padecer una enfermedad.
«Pero lo que sí sabemos es que esa microbiota es más protectora, de alguna manera», destaca Gómez Senent.
La lactancia materna ayuda mucho también.

::: La pubertad
Las hormonas sexuales del niño y de la niña van a conformar un tipo de microbiota y al revés: en función de cómo se vaya desarrollando ésta, va a potenciar más el desarrollo de un tipo de hormona u otra.
La microbiota va cambiando en relación al ciclo también vital de la mujer, por los estrógenos, fundamentalmente.
«Entonces, obviamente, cuando una niña es bebé o niña antes de la pubertad, pues lógicamente es un tipo de microbiota diferente y a medida que se van generando más estrógenos se va modulando», añade la especialista de Centro Hbn39 y Womanhood Clinic.
Es más antiinflamatoria, muy saludable, siempre que se lleve un estilo de vida saludable, con buenos hábitos.

::: Edad fértil
Cuando la mujer entra en la edad adulta y fértil, hay más probabilidades de que la microbioca varíe.
Y en cuanto a la fertilidad también influye mucho.
De hecho, la doctora comenta algunas situaciones en las que la mujer quiere tener un hijo pero no puede, y tiene abortos de repetición.
Aquí juegan un papel importante, además de la intestinal, la microbiota vaginal y del endometrio.
«Se ha visto que si estas tres microbiotas están alteradas y por ejemplo, una mujer se queda embarazada y tiene un aborto en el primer trimestre puede deberse a un fallo de implantación del embrión porque la del endometrio está inflamada», subraya Gómez Senent.
Así, cuando el embrión va a implantarse, no lo hace bien.
Insiste a experta que en esta etapa, como en todas, tiene que predominar un estilo de vida adecuado, con ejercicio, descanso y control del estrés.
Hay alimentos que ayudan a enriquecerla, sobre todo los llamados carbohidratos accesibles a la microbiota, que hacen que las bacterias buenas crezcan.
«Determinadas frutas que tienen mucha pectina, como la pera. También los liposacáridos, como la alcachofa, y los betaglucanos, entre los que se encuentran los hongos. Y los frutos rojos, que tienen mucho polifenol», incide la experta.

::: La menopausia
La menopausia es una etapa de la mujer en la que el nivel de estrógenos baja, con los consecuentes síntomas característicos.
En este periodo, Gómez Senent explica que hay un avance importante y habla de un término que se ha empezado a utilizar ahora: «la estroboloma».
Se trata de un tipo de bacterias de la microbiota que se encargan de metabolizar el estrógeno. Esta hormona va por la sangre y, en un momento dado, llega al hígado, donde sufre una serie de cambios que van a hacer que parte se expulse por la orina y otra parte, a través de la bilis, vaya al intestino.
«Ciertas bacterias del intestino liberan una enzima que se llama betaglucuranidasa, que lo que va a hacer es que ese estrógeno vuelva a absorberse a la sangre. Dependiendo de cómo esté la microbiota, así va a absorber más o menos estrógenos», expone la doctora.
Así, la idea es intentar modular ese tipo de microbiota que libera la enzima de forma que pueda absorber un poco más de estrógenos y la mujer no tenga tantos síntomas por la menopausia.
«Sería con probióticos -con las zepas de estas bacterias-, aunque siempre tiene que haber una base de buena alimentación equilibrada», afirma.
Y si a lo largo de la vida, la microbiota de la mujer ha sido diferente a la del hombre, en la postmenopausia se iguala. Ya no es tan protectora.

::: Tercera edad
A partir de los 65 años la microbiota empieza a disminuir en número y diversidad, es el envejecimiento fisiológico.
Por eso es importante llegar a esta etapa vital de la mejor manera posible, porque está asociada a mayor riesgos de enfermedades, fracturas y hospitalizaciones.
«Cuando estamos en esa etapa tenemos ya poco margen de trabajo con la microbiota», considera, por eso tiene que ser un campo que se haya abonado antes, a lo largo de la vida.
Gómez Senent hace hincapié en que es importante que la mujer conozca la importancia de la microbiota, de hecho ayer partició en un acto sobre esta materia, en el que diversas expertas abordaron este asunto.