España ::: 30 de julio de 2026 ::: En el marco del Día Internacional de la Amistad, expertos enfatizaron la importancia de cultivar vínculos afectivos verdaderos como un pilar fundamental para el bienestar

psicológico. La amistad profunda actúa como un refugio y sostén emocional que protege la salud mental, diferenciándose de las relaciones meramente funcionales o de entretenimiento en la sociedad actual.

«La amistad no consiste solo en compartir tiempo o intereses. Es una forma de estar disponible para el otro, de construir una relación en la que podemos mostrarnos tal y como somos y sentirnos acompañados incluso en los momentos más difíciles», considera la psicopedagoga del Instituto Centta, Julia Lasheras.

Para nuestra salud mental es importante contar con un mensaje, una llamada o un encuentro de amistad que expresa algo más profundo: “La necesidad de sentir que pertenecemos, que somos importantes para alguien, que nos quieren y que no estamos solos», señala por su parte la psicóloga del mismo centro Marta Sebares.

Según la evidencia científica, las personas que cuentan con relaciones cercanas y seguras presentan una mayor capacidad para afrontar situaciones de estrés, pérdida o incertidumbre.

“Hoy sabemos que la regulación emocional no es únicamente una habilidad individual; ocurre también entre personas. Cuando compartimos tiempo con alguien que nos transmite seguridad, nuestro organismo reduce el estado de alerta, disminuyen los niveles de estrés y resulta más fácil recuperar el equilibrio emocional», señala Lasheras.

Además, «las personas con una red de apoyo sólida presentan menores niveles de estrés, ansiedad y depresión, afrontan mejor las situaciones difíciles y disfrutan, en general, de una mejor calidad de vida”, según Sebares.

“Nuestro cerebro -añade- está diseñado para vivir en relación con los demás y encuentra en estos vínculos un espacio desde el que recuperar el equilibrio cuando aparecen las dificultades.»

:::  El riesgo de que la amistad sea algo superficial

En la sociedad actual, dominada por la hiperconexión, sobre todo a través de las redes sociales, existe el riesgo de que las relaciones personales sean algo rápido y superfluo.

Frente a esa frivolidad, la amistad que protege la salud mental se construye sobre la confianza, la autenticidad y el cuidado mutuo.

“Las amistades que más nos transforman no permanecen porque resulten útiles, sino porque existe un interés genuino por el otro. Son espacios donde podemos dejar de esforzarnos por parecer alguien distinto y sentirnos, sencillamente, en casa», afirma Lasheras.

Pero no por eso hay que descuidar el cuidado de la amistad: “Preguntar sinceramente cómo está alguien, detenernos a escuchar, compartir un café o simplemente estar disponibles cuando el otro nos necesita son pequeños gestos que fortalecen enormemente el vínculo».

Pero la amistad también pasa por crisis, momentos de desacuerdos y otros difíciles. La diferencia radica en la forma de afrontarlos: con respeto, límites sanos y una voluntad compartida de cuidar la relación.

«La calidad de una amistad no se mide por el número de mensajes intercambiados ni por el tiempo que llevamos conociéndonos, sino por la calidad de la presencia. Poder decirle al otro ‘estoy contigo’ sigue siendo una de las formas más poderosas de cuidar la salud mental», según la psicopedagoga.

En este sentido, la psicóloga Marta Sebares apunta: «No necesitamos encontrar siempre las palabras perfectas para ayudar a alguien. Muchas veces lo que más alivia es la presencia, la escucha y la disponibilidad emocional. Simplemente estar presentes puede convertirse en uno de los mayores actos de cuidado hacia las personas que queremos».

Muchas personas describen a sus amistades como una «familia elegida», un espacio donde encontrar apoyo, reconocimiento y pertenencia.