En la Ciudad de México tenemos nuestros domicilios 9 millones 400 mil personas y contando la Zona Metropolitana
alcanzamos la friolera de 22.752.000 habitantes. Quienes hemos vivido aquí toda nuestra vida, aunque no seamos chilangos de nacimiento lo somos por adopción, hemos visto cómo la Ciudad, la Capital del País, se ha deteriorado y no hay programa de gobierno que haya salvaguardado su estabilidad. No escribo de la parte política. Simplemente del descuido, desdén o ignorancia por conservar las zonas verdes, las calles pavimentadas, iluminación general, trasporte público eficiente -sin desconocer la capacidad del Metro y Metrobús-, acciones policíacas que frenen los asaltos en comercios del Centro Histórico y en las Plazas Comerciales de Polanco y de pasadita la recolección de basura que cada día es más caótico.
Es verdad que la capital del país cuenta con avenidas dignas de competir con las más bellas de las capitales del mundo -exceptuando las de China que no dejan de sorprender por la ingeniería, sobre todo-, grandes y hermosos rascacielos, colonias cuyas viviendas podrían ser comparadas con las oropelescas de la nobleza. Hoteles Gran Turismo. De 5 Estrellas y restaurantes que han obtenido más de un reconocimiento Michelín.
También es verdad que la Capital del país no ha logrado reducir la pobreza, la marginación y las colonias que, sin ánimo de demeritar a su población, causan temor por sus actividades en connivencia con las autoridades policiales, por ser enemiga de la limpieza y, a la que nada le importa “lo que digan los demás”.
En términos generales, como en todas las capitales del mundo, tenemos la zona VIP y la EP -extrema pobreza- y, quienes la hemos habitado por décadas observamos el deterioro cuando los problemas de todo tipo se multiplican: inseguridad, falta de agua, calles intransitables por sus “bonitos y originales baches”, caos vial todos los días, a todas horas y en todas las llamadas “vías rápidas”, zonas que invitan a no entrar en ellas y ahora nos sorprende Clara Brugada con su petición a los empresarios: resucitar el home office. Una modalidad desconocida para la mayoría de patrones y empleados pero que la pandemia de Covid-19, descubrió y, como en sus mejores tiempos se decía en la estación 620 “llegó para quedarse”.
A menos de dos meses del inicio de la Copa del Mundo, la gobernadora de la Ciudad de México, Clarita Brugada, convocó al sector empresarial para implementar un esquema de trabajo de home office para que todo el mundo se quede en su casa guardado durante el torneo.
Dice que se necesita trabajar juntos para que haya menos tráfico y menos tránsito. Y la osadía mayor: la suspensión de clases.
Básicamente lo que quiere Brugada es que usted no salga de su casa y no arroje basura en las áreas por las que transitarán las personas que, al caminar por la Ciudad, mostrará su sorpresa por la vialidad, la limpieza, la seguridad, la ausencia de puestos ambulantes, la presencia de gente bonita, elegantemente vestida.
Por supuesto, por las bellezas ocultas en las utopías y las ciclovías que nadie utiliza, además de los “puentes movibles” y la perfectamente bien pintadas cebras por las que atravesará la gente sin correr el riesgo de ser atropellada; los topes, todos -ahora sin señalización- estarán correctamente pintados y desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana aparecerá el batallón bilingüe, con uniforme de gala, bien planchado, que dedicará su tiempo a cuidar a los “importantes personajes que nos visitarán” y que nunca abusarán del poder que les otorga traer una placa y una pistola. Serán ejemplos de la mejor “policía del mundo”
Eso sí calienta.
Le hago la pregunta a la gobernadora:
1.- Por qué esperar un evento internacional para bachear calles y avenidas; mejorar el transporte público, tener nuevos trenes en el Ligero, colocar pasto, plantas y flores en los siempre abandonados camellones, redoblar la vigilancia, las calles iluminadas, agentes de tránsito agilizando el tránsito y no atender las necesidades de sus gobernados y no las de los visitantes.
“Vender” una IMAGEN FALSA, servirá para que desde otros países critiquen al gobierno no solamente por la creciente destrucción del Estado de Derecho, de los miles de desaparecidos y la presencia del crimen organizado, sino por ser pésimos, desastrosamente pésimos, para maquillar la ciudad.
Doña Clara: dedíquese a su lo suyo que no es otra cosa que vender utopías, aunque nadie las compre.
Jesús Michel Narváez
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.