“Sabia virtud de conocer el tiempo,
a tiempo amar y desatarse a tiempo…” Renato Leduc/Rubén Fuentes



Ni hablar, primo hermano, el filósofo de Güemez no miente, sabia premonición: todo lo que sube, ¡por ésta!, tiene que bajar.

Y te bajaron…

Sí, de aquí en adelante habrás de admitir que tus alfiles carecen del plus que explotaste en las calles, en las marchas por la democracia, con esa tu singular demagogia de mentir como respiras, cínica condición que arrastró al “pueblo bueno” a espacios fundamentalistas.

 Estás acorralado, ilusamente pensaste que tu reinado sería eterno, transexenal con personajes hechos a imagen y semejanza tuya. Pero ¡caray!, segundas partes nunca han sido buenas e incluso éstas, reducidas a la ciega obediencia pueden sacudirse al caudillo.

La historia que presumes conocer profundamente, pero de la que sabes lo que un intelectual de solapas de libros apenas adquiere como quesadilla con una embarrada de sesos, te recetó lo elemental: quien no la conoce la historia corre el riesgo de repetirla, con los yerros elementales.

Vaya, tanto presumes al general Lázaro Cárdenas del Río y olvidaste la máxima aplicada al genio Plutarco Elías Calles, aquella que urge el sano silencio del presidente saliente y evitar pontificar sus experiencias y mentir con la verdad, es decir, parlotear el retiro cuando, tercamente, se asume presente.

¿Creíste que Luisa María Alcalde Luján sería la niña genio que sirvió a tus intereses como secretaria de Gobernación y secretaria del Trabajo para consentir aparecer como presidenta de Morena, cuando tú le ordenabas e instruías cómo manejar a tu movimiento que no cuajó en partido?

No, primo hermano, mentir cotidianamente y pretender que los ciudadanos creyeran que era la Juana de Arco morenaza que serviría a pie juntillas a la ingeniera presidenta que, finalmente también hechura tuya se desgasta en asumirse jefa de estado que lejos está de serlo, porque verracamente es imitación tuya; por cierto, mala calca.

Y mira cómo es esto en el presente que te abofetea con la realidad de una enorme lección de la izquierda que no logra consolidarse en el poder porque todos sus integrantes creen ser el elegido, como tú y, así, aspiran a ser tú, pero en mejor diseño que no repita las mismas pendejadas.

Pero no, Andrés Manuel, tú eres único, tú te alzaste como el mejor manipulador de la historia patria y se te dio con esa enorme facilidad que te permitieron tus maestros y protectores a los que luego traicionaste y desconociste.

Bueno, bueno, no a todos echaste al saco del olvido perverso como hiciste con Don Enrique González Pedrero y el ingeniero Leandro Rovirosa Wade, por citar dos casos. No, en cambio pagaste porque servía a tu causa quien fue tu mecenas desde aquellos días del echeverrismo, Ignacio Ovalle Fernández, al que pusiste a salvo cuando el fraude a Segalmex fue inocultable.

¿Recuerdas las verdades que te recitó, indignado, Carlos Navarrete, y las advertencias de Jesús Zambrano cuando te apoderaste del PRD?

¿Cuántos dineros, millonarios dineros, te acercaron tus colaboradores, dizque ciegos seguidores como Marcelo Ebrard y Mario Delgado, o gobernadores del rango de Manuel Velasco?

¿Qué oscuros acuerdos tejiste con Manuel Bartlett de suyo sagrados que te llevaron a olvidar que él fue operador del triunfo de Carlos Salinas de Gortari, a quien convertiste en tu villano favorito hasta que Felipe Calderón te sembró en la derrota que nunca, nunca, has podido digerir?

Y sí, primo hermano, el domingo último, 7 de junio, te dieron un primer bocado de la que, sin duda, será la ruta del fin de tu sueño de opio. El fin del caudillo, en el que te convertiste, Alteza Serenísima que moró seis años en Palacio dizque porque la residencia presidencial de Los Pinos era símbolo del derroche y el neoliberalismo.

Domingo 7, advertían las matronas a las niñas bien: no me vayas a salir con tu domingo siete y hete aquí que tu engendro, la dizque doncella honesta e inmaculada Morena perdió en las urnas porque…

Sí, el priismo coahuilense aliado con la Unidad Democrática de Coahuila, al que debe sumarse un buen trabajo del gobernador Manolo Jiménez, amén de tantas barbaridades que cometiste y cuyo pus apesta en ríos de corrupción, de las que millones de ciudadanos han caído en la cuenta de que los engañaste, te defenestró.

Sí, en Coahuila perdiste tú, Andrés Manuel, no tu hijo Andy, no Luisa María ni mucho menos la recién ungida presidenta de Morena, Ariadna Montiel, la misma a quien Marcelo Ebrard acusó de haber destinado recursos y programas de la Secretaría de Bienestar para impulsar a Claudia Sheinbaum en aquella mascarada del juego de las corcholatas presidenciables.

Y, dígase lo que se diga, de ese segundo lugar al que te fuiste en los comicios del domingo, y llevaste de la mano al Partido del Trabajo, no te defendió la ingeniera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

--Presidenta, sobre otro tema, bueno, las elecciones ayer en Coahuila: dirigencias nacionales de partidos han denunciado compra de votos en esa elección que ocurrió ayer; incluso se ha anunciado que se pediría la participación de la UIF para que investigue recursos, el origen de posibles recursos en algunas campañas.

¿Tiene usted reportado algún otro evento extraordinario, de este ejercicio que se realizó ayer en Coahuila? --preguntó una de esas voces maiceadas en la mañanera.

--Bueno, tiene que seguir su procedimiento, ¿no? Hay el procedimiento jurídico para llegar, si es necesario, hasta el Tribunal Federal Electoral. Entonces, tienen que seguir sus procedimientos jurídicos --respondió la Princesa Caramelo y alguien creyó que respaldaba a la denuncia que hicieron Ariadna Montiel y Ricardo Monreal respecto de ilícitos cometidos durante la jornada comicial, incluso de que más de 15 diputados federales de Morena y militantes del Movimiento fueron detenidos.

Pero no, la ingeniera presidenta simplemente aludió a lo elemental, mas no elevó la voz como suele hacerlo cuando se siente agredida o defiende, en los términos que ha hecho de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia qué está oculto, temeroso de que soldados estadunidenses de elite vengan por él.

No, no, Andrés Manuel, derrota es derrota y no hay margen para poder litigar en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pese a que los magistrados simpatizan contigo y te deben el cargo.

Primo hermano, la política es así. No hay liderazgos eternos ni gobiernos perpetuos y tú con tu movimiento pasarás a la historia como el peor presidente de México.

Sí, Andrés Manuel, en la resultante comicial del domingo último se encuentra el responsable trabajo hecho por el gobierno de Manolo Jiménez, quien ha encabezado una seria y coordinada tarea con las fuerzas armadas y los equipos de seguridad estatal, para garantizar la seguridad de las familias coahuilenses, las cuales han valorado este Preciado hecho y las cuales han correspondido reiterando la confianza en el gobierno de Manolo, dándole su voto.

Ni hablar, Andrés Manuel, así es de cabrón el destino y no hay demagogo y populista que dure cien años. ¡Aguas, aguas!, dice la Princesa Caramelo. ¿A poco no, Drakko? Digo.

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