Andréz Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum no han querido entender que Cuba no es parte de la República
Mexicana y que no hay pacto alguno que nos obligue a mantener su dictadura y rescatar la miseria de un pueblo asfixiado por las equívocas políticas de sus revolucionarios líderes. Castro llegó bajo la esperanza de rescatar a la isla de un sistema impuesto por Fulgencio Batista que fue acusado, entre otras cosas, de convertir a su territorio en un prostíbulo conveniente a los Estados Unidos y construir una sangrienta dictadura para acabar con el comunismo. Llegó entonces la narrativa de Marx y Engels pero empuñando las armas a manera de guerrillas de insurrectos. El binomio Castro/Guevara Lucía como un eje central en contra del “imperialismo yanqui”. Poco hablaban, porque así les convenía, de la estrategia geopolítica y de la importancia de que Cuba es frontera con Estados Unidos y México. Castro primero enfrentó al comunista argentino Ernesto Guevara faltando al acuerdo entre ellos de repartirse el botón. Guevara recordaría que la «amarga recriminación» de Fidel siguió «grabada en mi mente por el resto de la campaña y hasta el día de hoy» Buen evasor de las leyes Guevara se escondía bajo diferentes apodos (el Che es el más popular): Pelado, Teté, Furibundo Serna, Fuser, Chancho, Chang-Cho, Luís Hernández Gálvez, Tatu, Adolfo Mena González, Ramón y Fernando Sacamuelas. Participó en movimientos de insurrección en Angola, Bolivia y el Congo. El 17 de febrero de 1957, cuando descubrió que un guerrillero, Eutimio Guerra, era un traidor que permitía al ejército bombardear su posición en el pico Caracas y luego emboscarlos en los Altos de Espinosa, Fidel Castro decidió fusilarlo. Guevara fue quien lo ejecutó disparándole un tiro en la cabeza. Castro fue un destacado dirigente juvenil del Partido Ortodoxo célebre por el intento de tomar Cuartel Moncada, en 1953, pero ojo, proclamando abiertamente una posición anticomunista. El presidente Eisenhower cortó las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. El enfrentamiento abierto era inminente y Castro decidió que un nombre de los cubanos se aliara incondicionalmente con Corea, Checoslovaquia, la Unión Soviética y Alemania Democrática. Esto favoreció tres cosas, la crisis con Estados Unidos al grado de provocar un conflicto nuclear muy cercano (fines de junio de 1962, la URSS y Cuba decidieron instalar misiles atómicos en la isla), el impulso de una dictadura comunista y el apoyo y financiamiento del narcotráfico provocando la pobreza extrema de la población. La revolución cubana permitió en México su idealización y en lo político el envío de células guerrilleras con el fin de extender el comunismo en la región. En estos días las rutas de droga de Colombia y Venezuela hacia México y Cuba con destino a Estados Unidos ha determinado que Trump declare a los narcos como “terroristas” y accione operaciones militares como la aprehensión de Maduro y la asfixia económica y de combustibles a Cuba. Trump ya expresó:”No habrá más petróleo ni dinero dirigiéndose a Cuba. Les sugiero que lleguen a un acuerdo,antes que sea demasiado tarde". El gobierno de amlo/Sheinbaum sin entender el combate al crimen organizado y los nuevos pactos geopolíticos han sostenido lazos con Cuba en diferentes vertientes como atacar a la OEA, seguir los lineamientos del Foro de São Paulo, recibir “médicos” cubanos y regalarles cientos de millas de petróleo. Esto evidentemente incrementa las tensiones con Estados Unidos quien trata de evitar, entre otros factores, que se cierra un círculo “comunista” y militar entre Cuba, Nicaragua, Venezuela y China. y que pasillo al bloque Norteaméricano de Canadá y Estados Unidos con una conducta diplomática errática, incierta y contraproductora de México.
CARLOS RAMOS PADILLA
*Conductor del programa VaEnSerio izzi 135 y radio mexiquense. Meganoticias, TVC
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