El rey Carlos III participó de una gira histórica a los Estados Unidos. Con una enorme clase y sentido del humor
practicó el esgrima de inteligencias con Donald Trump, juegos de palabras hondos y profundos. Las palabras finales del rey Carlos III al interior una Sesión Conjunta del Congreso, habló con firmeza de lo que significa la reconciliación, la unión, la fuerza y las alianzas, recordó hechos históricos que formaron a las dos naciones, sus distanciamientos, rupturas pero narró las condiciones obligadas para estar hermanados.
Esto se ejerció …”La historia del Reino Unido y los Estados Unidos es, en su corazón, una historia de reconciliación, renovación y notable asociación. De las amargas divisiones de hace 250 años, forjamos una amistad que ha crecido hasta convertirse en una de las alianzas más trascendentales en la historia de la humanidad. Rezo con todo mi corazón para que nuestra alianza continúe defendiendo nuestros valores compartidos, con nuestros socios en Europa y la Commonwealth y en todo el mundo, y —aplausos—, y para que ignoremos los clamores que nos llaman a volvernos cada vez más hacia adentro. Señor Presidente de la Cámara, Señor Vicepresidente, distinguidas damas y caballeros, las palabras de América tienen peso y significado, como lo han tenido desde la independencia. Las acciones de esta gran nación importan aún más. El presidente Lincoln lo entendió tan bien en su reflexión en la magistral Oración de Gettysburg, en la que dijo que el mundo puede apenas notar lo que decimos, pero nunca olvidará lo que hacemos. Y así, a los Estados Unidos de América, en su 250 aniversario, renovemos el compromiso de nuestros dos países el uno con el otro en el servicio desinteresado a nuestros pueblos y a todos los pueblos del mundo. Dios bendiga a los Estados Unidos y Dios bendiga al Reino Unido...”
Ojalá algunos trasnochados y amargados aprendan de esta cátedra, de los momentos actuales y de la trascendencia de la unión entre los pueblos. Pedir venganza a 500 años por la conquista es el tono más bajo de la vulgaridad política, retirar a Colón de Paseo de la Reforma, poner “en pausa” las relaciones con España luego de calificarlos de invasores y conquistadores los coloca justo donde dede estar, en el banquillo de los bufones resentidos.
Y mientras entreteniéndonos con el hijo de un burócrata que abusó de los recursos de la Nación en nuestra embajada, ¿dónde creen? en el Reino Unido.
En tanto el Rey expresó con brillantez , audacia y pulcritud el mejor discurso de su vida, justo cuando el Reino Unido lo requiere. Fue elocuente respetando la dignidad de los anfitriones. Debe y conoce de su condición, de quienes le escuchaban incluso con su humor británico. Dio lustre al foro como un destacado tribuno. Por ello es Rey.