Está claro que no están defendiendo al país ni a la soberanía. Aquí no es un problema de intervención

extranjera, es de colaboración para detener y enjuiciar a criminales.

 Y si de defender la soberanía se trata, ¿por qué no expulsan al español incómodo Abraham Mendieta que dejó una oficina en el Senado y ahora desde la nómina de relaciones exteriores continúa con tareas injerencias y de desestabilización?

Un personaje, Mendieta, muy ligado, muy cercano a Adán Augusto y a Andrés Chávez. Incluso cuando la presidenta (con a) pide, exige pruebas, su movimiento, como le llaman, nunca presentó pruebas contra Felipe Calderón, el innombrable Salianas de Gortari, vamos ni contra García Luna, todo han sido señalamientos artificiales incluyendo a los supuestos corruptos del aeropuerto de Texcoco.

La diatriba, la narrativa oficial es causar descontento, odio y radicalismo. Hasta compañeros y colegas de los medios han sido expuestos y difamados sin pruebas de los señalamientos. La propia Rosario Robles, entre otros, ha demostrado la ausencia del Estado de Derecho y la negativa a aplicar la presunción de inocencia. Que le pregunten también al ex procurador Jesús Murillo Karam.

Los organismos de inteligencia extranjeros aseguran contar con imágenes de drones y satélites del cónclave en Palenque en donde se reunieron con el expresidente, los funcionarios de primer nivel del gobierno y la presidenta (con a). Incluso la presencia de Raquel Buenrostro no fue gratuita, ya que en su escritorio están llegando los casos de mayor crisis, incluyendo la investigación sobre el hijo de Ebrard. Asuntos todos empantanados.

La pregunta es, entre otras, ¿cuántos burócratas, y ojo, mandos militares, ya están gestionando ser testigos protegidos en Estados Unidos antes de que se les obsequien órdenes de aprehensión?

La presidenta (con a) se niega a limpiar la casa porque su compromiso con AMLO es de sangre, ambos se han sobreprotegido de siempre, recordemos que Fernández Noroña y Claudia Sheinbaum fueron los mensajeros de presentar “pruebas” de un supuesto fraude electoral en Tabasco, cajas vacías y nulos documentos. Una burla. Que nos recuerden, en el marco de las traiciones, por qué la fractura con Carlos Imaz y la abierta ruptura con Porfirio Muñoz Ledo que antes de morir calificó como narcoestado a la administración de López Obrador.

Revisemos la escenografía de ficción del supuesto tren de Buenavista al AIFA, montaje en el que las primeras figuras además de AMLO eran Sheinbaum y Alfredo del Mazo. Sería prudente que se nos presenten las bitácoras de vuelo y pasajeros de todos aquellos que en los últimos días han tenido mucha actividad en Sinaloa, Palenque (en concreto) y en la Ciudad de México usando aeronaves militares. Rocha Moya es clave, como otro puñado de cómplices, y que reventarán al sistema político actual. Pero dejar al ahora exgobernador sinaloense sin aparente protección es ponerlo en grave riesgo.

Recordemos que nuevamente en el asunto de las traiciones, el haber entregado a el Mayo Zambada tiene sus delicadas consecuencias. Ahora que si está custodiado por elementos militares federales el cuestionamiento es por que a Carlos Manzo y a otros más que han sido asesinados no se les correspondió de la misma manera. Pero si hay una gran diferencia, a los que han asesinado es por defender al Estado de Derecho y denunciar al crimen organizado y a Rocha por estar acusado de complicidad con los narcos. Lo vergonzoso y que no merecemos los mexicanos es que todo el mundo, literal, sabe que en México hay narcoestado.