Décadas mal

SINGLADURA

Si no fuera porque implican la derrota en la presunta carrera contra la pobreza que han pregonado los sucesivos gobiernos de México hace casi 40 años, las cifras sobre la evolución económica del país ya habrían dejado de ser noticia.

Nada hay de nuevo en las estimaciones y previsiones económicas que año tras año se hacen los gobernantes de turno y que la mayoría de los mexicanos quisiéramos ver cumplidas, al menos una sola vez.

Lo nuevo, lo alarmante, sin embargo, es que cada vez el país –usted, la mayoría, yo- se empobrece aun cuando proseguimos una denodada lucha para escapar de los crecientes índices –garras- de la pobreza mexicana.

Sin que esto importe nada a los gobernantes, a los de hoy, a los de ayer, a los de antes y aún a quienes sueñan y hacen planes para alcanzar nuevas posiciones de poder, el país está cada vez más lastimado, más pobre, más lacerado y, peor aún, más desilusionado sobre lo que se hizo antes, lo que se hace ahora y lo que se perfila a futuro.

La angustia, la zozobra y hasta el temor cunden entre la mayoría de los mexicanos que miran cómo el país decrece o, en el mejor de los casos, crece a tasas mínimas y absolutamente insuficientes para atajar primero y superar después los graves problemas de la pobreza.

Así que el hecho de que nos digan que el panorama económico se complica para México dejó ya de ser noticia, si mal nos confirma que el país sigue cuesta abajo para la mayor parte de sus miembros.

Claro, no faltan los cuidadosos argumentos para explicarnos el por qué de la crisis, del por qué no se ha podido romper la tendencia económica negativa y del por qué, pese –dicen los gobernantes- a los firmes esfuerzos de ellos, el país se enfrenta a una situación económica crecientemente precaria.

De poco o nada nos sirve que nos digan que los recortes al gasto público, ante el deterioro de las condiciones externas, que se han acentuado en Pemex, explican una tendencia productiva a la baja, afectando el crecimiento.

Tampoco alivia que argumenten el efecto del Brexit y sus repercusiones externas que impactarán las exportaciones y las entradas de capital.

¿De algo acaso nos sirve que nos hagan saber que los resultados de las recientes elecciones locales, la baja aprobación presidencial y las protestas de loa maestros, amagan con agravar el funcionamiento económico?

Algo hay que hacer, es claro. Pero hay que hacer algo y pronto.

De otra forma, en uno, dos o tres años, cuando termine el gobierno de Peña, este país estará peor que hoy aun cuando el gobierno de turno nos abrume de explicaciones y argumentaciones para contarnos por qué no se pudo y para invitarnos a un falso ahora sí….

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