Tiene UNAM nueva herramienta para observar el Cosmos

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El Observatorio Astronómico Nacional en la sierra de San Pedro Mártir, Baja California, cuenta con una nueva herramienta para la exploración y estudio de los objetos más energéticos del Cosmos: el Deca-Degree Optical Transient Imager (DDOTI, por sus siglas en inglés).

A diferencia de otros equipos de observación, DDOTI es un arreglo de seis telescopios donde cada lente está orientado ligeramente a diferentes partes del espacio para ofrecerle una mayor capacidad de observación, explicó Alan Watson Forster, investigador del Instituto de Astronomía y titular técnico del proyecto, durante la presentación realizada ayer en el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Con una inversión total de 6.3 millones de pesos, aportados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la UNAM, el equipo ya cuenta con dos de sus telescopios, cada uno con un diámetro de 30 centímetros, que ya comenzaron a observar el cielo.

De hecho, la primera imagen o primera luz del equipo fue enfocada hacia el cúmulo de galaxias de Virgo, que permitió observar con gran detalle varias de los mil 500 objetos en este sitio.

“Esto es muy bonito, pero lo especial de DDOTI es su campo de observación del cielo y vemos que tiene un campo más de 120 veces al diámetro de la Luna, mientras que equipos convencionales abarcan la décima parte de este rango. Por eso es que mientras un equipo tradicional podría observar una de estas galaxias, aquí estamos observando todas estas galaxias en su contexto, más un montón de estrellas que ningún otro observatorio podría haber tomado”, especificó Forster.

Hasta el momento, el arreglo cuenta ya con la base, las monturas, y dos de sus telescopios, pero se espera que en agosto o septiembre la NASA envíe al sitio los cuatro equipos faltantes que permitirán a los astrónomos hacer observaciones más precisas del cosmos.

Entre los principales objetivos científicos de DDOTI está el estudiar las emisiones más energéticas del Universo, como son los rayos gamma, supernovas y ondas gravitacionales, pues tendrá la capacidad de responder de forma rápida y automatizada a las alertas enviadas por los satélites Fermi y Swift de la NASA, además del experimento LIGO para encontrar la contraparte en luz visible de los estallidos de rayos gamma, supernovas o fusiones de agujeros negros, añadió el investigador.

William Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM -institución que forma parte de la mesa directiva del Foro Consultivo Científico y Tecnológico- enfatizó que una de las mayores aportaciones de DDOTI será la búsqueda de rastros de aquellos fenómenos astronómicos que causan las ondas gravitacionales, las cuales son olas de espacio-tiempo que se propagan a la velocidad de la luz y que fueron detectadas por primera ocasión el año pasado, con el experimento LIGO, en los Estados Unidos.

Cuando se producen fenómenos como la fusión de agujeros negros, explicó Lee Alardín, es posible que se produzca luz visible que pueda ser observada con telescopios convencionales, y debido a que existe una amplia incertidumbre sobre el origen de estos objetos, DDOTI será clave para ayudar en la búsqueda de la fuente de las ondas gravitacionales.

“Si se logra hacer la correlación se puede aprender mucho más de la fuente. Las ondas gravitacionales son una manera completamente distinta para observar el Universo, entonces tienen un valor muy interesante”, señaló el exdirector del Instituto de Astronomía.

Ahora que DDOTI ya tomó su primera luz, el equipo podrá trabajar en colaboración con LIGO y cuando surja una alerta, el equipo será capaz de revisar cada media hora el cielo en busca de posibles sitios que dieran origen a las ondas gravitacionales, enfatizó Watson Forster.

A su vez, la doctora Yilen Gómez Maqueo, colaboradora del proyecto, precisó que con DDOTI también se podrá avanzar en la búsqueda de exoplanetas del tamaño de Júpiter o más grandes, que orbitan otras estrellas.

La astrónoma recordó que pese a que se han detectado más de 2 mil objetos de este tipo en la Vía Láctea, solo unos cientos podrían tener características únicas que es necesario estudiar.

“Todavía tenemos que explorar cómo se formaron, cómo llegaron tan cerca de su estrella, y además explicar cómo es que tienen tamaños tan variados”, precisó Gómez Maqueo.

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