Como pinta en este momento la presencia mediática de los partidos, ataques y desacreditaciones, cualquiera diría

que la oposición va a recuperar terreno al punto de lograr mayor equilibrio legislativo y rescatar algunas de las 17 gubernaturas y congresos locales.

 Lo mismo sucedería con las alcaldías o presidencias municipales, dando por hecho que surtirá efecto en los electores todo lo que se está diciendo del actual grupo en el poder.
Tiene lógica plantearlo de esa manera, por eso las caras alegres en la oposición y la reaparición de los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón en actos de Acción Nacional.
Sin embargo, hay una pregunta que no tiene respuesta inmediata: ¿cuál es la oferta opositora?
Para ganar, se requiere tener candidatos y candidatas confiables, nuevos rostros y perfiles limpios, gente que no tenga la imagen desgastada o haya perdido el prestigio en el ejercicio de gobierno.
Es un aspecto en el que no se ve trabajando a la oposición; no sería suficiente con decir que está abierta a la sociedad, a considerar la postulación de ciudadanos y ciudadanas que no tienen credencial de militante.
La gente no va a correr a inscribirse en la lista de aspirantes del PRI, del PAN o de Movimiento Ciudadano, porque ya los conoce, sabe de sus defectos y también de sus aciertos.
El saldo no es favorable, sobre todo tratándose del Revolucionario Institucional y Acción Nacional. Y Movimiento Ciudadano no ha podido dar otro campanazo. No ha pasado de Nuevo León y Jalisco. Son estados importantes, nada más que dos golondrinas no hacen verano.
La clave para que tengan éxito opositores o Morena será la selección de candidatos. Si se equivocan y nominan a gente que no tiene popularidad o que está desacreditada, difícilmente obtendrán el resultado que esperan.
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