De la denuncia al abismo:El PRI pide se retire el registro a Morena por lazos con los narcos

La política mexicana ha cruzado una nueva línea. Y no es menor.



La conferencia de prensa del Senador Alejandro Moreno Cardenas no fue un posicionamiento más en la disputa cotidiana entre partidos. Fue una declaración de guerra política en toda forma: el PRI solicitará formalmente que MORENA pierda su registro como partido político.

 No es una crítica.
No es una denuncia aislada.
Es la intención de desaparecer al partido en el poder por sus lazos con el narcotráfico después de la acusación formal del gobierno de los Estados Unidos al gobernador y 9 políticos morenistas más de Sinaloa.
Y eso cambia todo.

Moreno fue más allá de la retórica habitual. Construyó su argumento sobre un eje explosivo: que MORENA no sólo gobierna mal, sino que opera como una estructura de protección al crimen organizado.
Para sostenerlo, apeló a dos elementos:
Denuncias presentadas durante años ante la Fiscalía.
El reciente señalamiento del gobierno de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rocha Moya y otros funcionarios en activo.
El mensaje es claro: ya no se trata de sospechas, sino de hechos acreditados.

La figura jurídica: ¿posible o políticamente inviable?
Solicitar la pérdida de registro de un partido político en México no es un acto político, es un proceso jurídico extraordinario.

Implica demostrar, ante autoridades electorales (cooptadas por el gobierno) violaciones sistemáticas y graves a la ley que comprometan la naturaleza misma del partido.
la ruta legal existe sin duda, pero el estándar probatorio es prácticamente insuperable, cuando todo el aparato del Gobierno está con los políticos señalados por los americanos, baste decir que en un acto de absoluta disonancia política la Presidenta salió hoy en la mañanera a defender lo
Indefendible y a dar cara por delincuentes ante el gobierno de Trump, sabiendo que que esto pone de cabeza la relación binacional.

Sin embargo aunque esto no necesariamente se pueda ganar hoy en tribunales, instala una narrativa política diferente, pone el dedo en la llaga y le recuerda a la opinión pública nacional que fue él mismo, quien hace ya un año denunció la existencia del cartel de Macuspana y que el PRI es hoy en día el partido que más claramente se opone a que continúe la delincuencia apoderándose del país.

el dirigente priista llevó la confrontación a su punto más extremo:
De adversarios a ilegítimos.
De rivales a criminales.
De competencia democrática a descalificación estructural.

Con esto, la política deja de ser disputa de proyectos para convertirse en lucha por la supervivencia.

Si un partido en el poder puede ser acusado de operar como un “narcogobierno”…
entonces la estabilidad institucional del país entero queda bajo sospecha.

El factor Estados Unidos: gasolina al incendio
La mención a las acusaciones del gobierno estadounidense contra Rocha Moya no es casual.
Es el elemento que le da dimensión internacional al discurso.
Pero también es el que lo vuelve más delicado, por que no hay un solo mexicano que no esté pensando en lo que puede suceder una vez que el gobierno de Trump haga el balance de la respuesta de Sheinbaum y actúe, en el mejor caso con aranceles, en el peor con intervenciones en Sinaloa sin pedirle permiso alguno a la Presidenta (¿o le habrán pedido permiso a Maduro?)

Alito Moreno plantea que su postura busca justicia para las víctimas del crimen organizado y ese argumento, en un país marcado por la violencia, (cuanto más en el propio estado de Sinaloa) tiene un peso innegable.

La democracia no se destruye de un día para otro.
Se erosiona cuando los actores políticos dejan de reconocerse como adversarios legítimos.

Lo que hoy plantea el PRI no es sólo una ofensiva contra MORENA.
Es un síntoma del desgaste que el descaro político de gobernantes como Rocha, han dejado ya en el debate público.

Porque cuando la oposición pide desaparecer al partido en el poder…
y el poder responde cerrando filas sin matices…
el sistema deja de dialogar y empieza a fracturarse.
México está entrando en esa etapa y el futuro político se ve incierto.


Alejandra Del Río
Directora General
PR Lab México
Presidenta
Mujeres en el Poder
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