Luego de 180 minutos, la Liga mexicana de fútbol tiene nuevo monarca: Cruz Azul, quién se alzó con el título en el mítico Estadio Azteca de la Ciudad de México. La máquina terminó así con una sequía que inició tras el campeonato en el invierno de 1997.

 El Santos le dio un baile a los Azules en la primera mitad; mantuvo la posesión y recostó contra su portería a la defensa rival. A pesar de haber ganado el duelo de ida, de tener todo a favor en su estadio ante un rival con pésimos números como visitante, Cruz Azul se vio nervioso; el defensa paraguayo Pablo Aguilar perdió los duelos con Eduardo Aguirre, su compañero Juan Escobar fue inseguro en la zaga y el resto apostó poco.

Santos careció de puntería en el área hasta que en el 37 Valdés apareció desde atrás, aprovechó la pasividad de los defensores y con un remate de pierna zurda al ángulo desde fuera del área, le dio la ventaja al Santos y empató la final 1-1. El equipo de Reynoso fue en el primer tiempo una caricatura del poderoso líder de la fase regular con el mejor ataque y la defensa más segura de la temporada; solo Luis Romo mantuvo el rendimiento alto y en el 45 estuvo cerca de empatar el partido, al aparecer entre dos defensas en el área.
Obligado a abandonar la filosofía de jugar a no perder, la misma que le costó perder seis finales de liga desde 1999, Cruz Azul cambió la actitud en la segunda parte; Reynoso sustituyó a Roberto Alvarado por el peruano Yohimar Yotún y a Orbelín Pineda por el delantero Santiago Giménez.

La arenga de Reynoso en el vestuario y las modificaciones cambiaron la cara de Cruz Azul que en el 48 tuvo el empate en los botines de Giménez, quien careció del timing adecuado y dejó ir la oportunidad. Tres minutos después el cuadro de casa cosechó frutos de su nueva actitud y empató el duelo con un gol de derecha del “Cabecita” Rodríguez a pase del recién ingresado Yotún.

Después de haber tenido al Santos en un puño, en el 75 Cruz Azul se echó atrás en espera de un contragolpe y el cuadro del técnico uruguayo Guillermo Almada, quien envió al partido al colombiano Andrés Ibarguen y el mexicano José Ocejo, revivió con un par de jugadas peligrosas a balón parado. En el 86 Reynoso sacó de la cancha a su goleador, Jonathan Rodríguez, sustituido por José Martínez, un movimiento para fortalecer a su defensa, la mejor de la temporada.

Cruz Azul sufrió. En el 93 el guardameta José de Jesús Corona se quedó con un balón en un tiro de esquina y así impidió el remate del portero Carlos Acevedo, quien se había incorporado al ataque. El bello espectáculo se ensució con un conato de bronca en el 95 en el que se vieron involucrados jugadores de ambos bandos y el técnico Reynoso; amonestaciones al defensa brasileño Matheus Doria, del Santos, y a Santiago Giménez, de Cruz Azul, fueron lo último llamativo de la final. Cruz Azul ganó su novena estrella y se puso a cuatro del América, a tres del Guadalajara y a una del Toluca.

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